
Este tipo de cavilación contra - factum se ve más clara con el ejemplo de los medallistas olímpicos. Usualmente, el plata se muestra menos dichoso que el bronce, ¿cómo es esto posible? A este último no le asalta el "¿Y si...?", pero al que ha obtenido la medalla plata le resulta difícil sustraerse a este tipo de pensamiento obsesivo contra la realidad de los hechos:
¿Y si hubiera saltado o corrido más? ¡Hubiera entonces ganado el oro!
El galardonado con el bronce se siente simplemente dichoso con haber obtenido premio: no incurre en pensamiento contrafáctico, y se congratula de su buena realización.
Cita:
La memoria que duele y el pensamiento contrafáctico
En general se puede agradecer que los recuerdos negativos tienden a desaparecer más rápidamente que los positivos. Sin embargo, el principal enemigo del olvido es la idea que se tenga de sí mismo y la tendencia a pensar "¿qué hubiera ocurrido si hubiera actúado de otro modo?". A este razonamiento se le llama pensamiento contrafáctico, y ayuda a la persistencia de los recuerdos negativos, a crear una autoimagen distorsionada y a la autoculpabilidad. Liberarse de los pensamientos contrafácticos es el primer paso para evitar que un mal suceso arrastre a una depresión clínica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario