sábado, 24 de marzo de 2012

Cara a cara con el psicópata (y II)

 

Cómo defenderse del mismo

Pues en realidad lo ideal es detectarlo y rehuirlo: Es difícil. Hay que estar atentos al lenguaje no verbal, pues el psicópata domina bastante la retórica, si bien suele expresar cierta incosistencia en sus frases que delata su severo trastorno, así como a veces el interlocutor puede tener la sensación de estar escuchando un guión malo de un culebrón hispanoamericano (excesivo sentimentalismo, victimismo, dramatismo teatral: el psicópata tiende mucho a teatralizar, es como un actor en medio de un escenario): normalmente su mirada entrará en contradicción con sus palabras, y también su actitud. Hay que tener en cuenta que el primero que no se cree a sí mismo es él.
Lo que más vulnerables puede hacernos frente al mismo es el "no creernos que una persona pueda ser así". Sí, puede serlo. La clave es la aceptación, en este caso, aunque sea dolorosa. La ciencia nos dice que existen personas así, luego sí que es cierta su inhumanidad. Al parecer, todos tenemos tres cerebros , fruto de la evolución:
-El reptiliano
-El mamífero o emotivo
-El racional o neocórtex
Pues bien, el psicópata funciona sobre todo con el reptiliano: es puro instinto frío, afán de poder, de control "animal-territorial". Los psiquiatras y psicólogos nos explican que incluso el segundo cerebro que surgió en la evolución de nuestra especie no está bien desarrollado en el psicópata. El mundo afectivo del mismo es muy precario, muy escaso. Es como si todo fuera en él "sangre fría". Ni siquiera puede experimentar esta emoción común a todos los mamíferos, incluido el ser humano, como es el miedo.
Pero Garrido nos dice que hay algo en que somos superiores al psicópata:
Nuestra integridad moral.
No hay que dejarse llevar por el caos al que nos empuja. El psicópata, añade Garrido, es en realidad "un estúpido moral". Es astuto y taimado, pero no es inteligente. La mejor forma de vencer al psicópata es no dejarse llevar por la desesperación, y mantenernos en nuestro nivel ético, que es más fuerte que el suyo y muy superior.
En definitiva, no dejar de creer en el bien, y según el autor, acudir a ayudas externas si las cosas han ido muy lejos (justicia, policía, etc)
Por eso, lo principal es detectarlo a tiempo, ser conscientes de que este tipo de personalidades sí que existen y que están entre nosotros, y ser máximamente éticos ante ellos, en el sentido de insistir en lo que es justo y es bueno delante de los mismos, y no darles ni el más mínimo pábulo cuando escuchemos cómo critican o se burlan de sus semejantes sin la más mínima piedad o empatía. Para Garrido la sociedad está indefensa cuando no se cree al psicópata. Y se debe creer que realmente es así, pues lo es (estudios científicos hablan de disfunciones en los lóbulos frontal y amígdala de estos sujetos que explicarían porqué son distintos al resto, pero ... No de han podido probar fehacientemente las mismas, pues no se observa en los escáneres cerebrales lesión alguna, aunque sí que se detecta un mal funcionamiento de esas áreas del cerebro...). Realmente cuando lo vemos estamos viendo sólo su máscara, y es ésta en la que no debemos creer, como indica la imagen "ut supra".

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