miércoles, 28 de noviembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
Psicología de la memoria: método PQRST
El método PQRST Preview, Question, Read, State y Test. (Prever, preguntar, leer, repasar, y probar). Es un método muy útil para los estudiantes cuando tienen que preparar un examen.

Robinson, 1970 en un principio se empleó como técnica de estudio, en la actualidad se trata de la técnica más utilizada en rehabilitación de la memoria en pacientes neurológicos. Consta de 5 puntos:
1. Tener una visión general del contenido para captar las principales ideas (leer resumen).
2. Al finalizar la lectura preguntarse sobre el resumen que se acaba de leer.
3. Leer el material completo atentamente para intentar contestar todas las preguntas que se planteó cuando leyó el resumen.
4. Conteste las preguntas que se ha planteado, vuelva a leer el material hasta que sea capaz de contestar.
5. Ponga a prueba la retención del material para ver si puede recuperar el material que aprendió.
La efectividad del método reside en la distinción entre reconocimiento y familiaridad. Gran flexibilidad.
Hace que el material que se desea aprender se procese a un nivel más profundo o significativo.
Wilson realizó una serie de estudios de caso en los que comparó la efectividad de este método con el de la simple repetición.
Puede aumentar la cantidad de material a retener por los pacientes. Se ha utilizado para la rehabilitación de personas que han sufrido traumatismos craneales.
domingo, 18 de noviembre de 2012
sábado, 17 de noviembre de 2012
Las emociones: ¿aliado o enemigo?
¿Son las emociones un aliado o un
enemigo?

Preguntémonos primero que son las emociones, cómo funciona nuestro cerebro con ellas. Las emociones no son un producto cultural, como descubrió uno de los grandes psicólogos vivos, Ekman, son universales y forman parte constitutiva de nosotros, asi las emociones del miedo, la ira, la sopresa, la tristeza, la alegría por ejemplo, se sienten del mismo modo y se expresan facialmente igual en todas las culturas de nuestro planeta.
Las emociones tienen un procesamiento rápido y algo traicionero, pues forman parte de nuestro cerebro mamífero, el primer gran cerebro que se unió al primitivo reptiliano y puramente instintivo y que supuso un salto de gigante en nuestra evolución como especie. El neocórtex o cerebro racional ha sido el último en agregarse a nuestro cerebro en nuestra historia evolutiva y además es el más pequeño de los 3, y a su vez , es incapaz de procesar ningún estímulo hasta que no lo haya gestionado el mamífero o emotivo. Ocurre que en la prehistoria no teníamos neocórtex,y de la rapidez de nuestra respuesta dependía directamente nuestra supervivencia. Si un animal peligroso te acechaba, debías de sentir un miedo terrible de inmediato para descargar la suficente adrenalina y emprender la huida a velocidad de superhéroe. Por un arrastre evolutivo de siglos, aun seguimos respondiendo con el mamífero, a ello se debe que a veces cuando pensamos las cosas "en frío" "y a posteriori", nos arrepintamos de ciertas actitudes nuestras.
En la Historia, y por influjo del gran Platón, las emociones estuvieron gravemente defenestradas: había que reducirlas, inhibirlas, o seríamos meros animales sin razón. Hoy sabemos que ello no es posible, pero...
Sociológicamente, a poco que pensemos, la sociedad en su conjunto suele ser bastante represora y moduladora de nuestras emociones naturales: en ciertos actos sociales no está bien visto su expresión, no se suele considerar aceptable la misma expresión de emociones con conocidos que con desconocidos, etc, etc. Las emociones a su vez pueden ser muy explosivas en su arranque inicial.
¿Son amigas o enemigas?
En los más grandes retos, amigas, sin duda, sin ellas no hay motivación, por ejemplo, que es lo que nos mueve a actuar.
Pero en la vida cotidiana en sociedad pueden convertirse en un enemigo que conduzca a una conducta desadaptativa. A esto únase que sólo una minoría, más concretamente un exiguo 20% de la población, es altamente sensible o emotiva. Vivimos en una fría sociedad, en definitiva, tecnificada y algo hostil con las emociones. Es curioso como la sociedad tacha y reprueba con la etiqueta psicopática al totalmente desprovisto de emociones, y a la vez, te exige muchas veces que actúes como si carecieras de ellas... Sin ser un enemigo, la sociedad las transforma en tal. ¿Soluciones? Moderación, como decían los antiguos griegos y romanos "in medio virtus"

Preguntémonos primero que son las emociones, cómo funciona nuestro cerebro con ellas. Las emociones no son un producto cultural, como descubrió uno de los grandes psicólogos vivos, Ekman, son universales y forman parte constitutiva de nosotros, asi las emociones del miedo, la ira, la sopresa, la tristeza, la alegría por ejemplo, se sienten del mismo modo y se expresan facialmente igual en todas las culturas de nuestro planeta.
Las emociones tienen un procesamiento rápido y algo traicionero, pues forman parte de nuestro cerebro mamífero, el primer gran cerebro que se unió al primitivo reptiliano y puramente instintivo y que supuso un salto de gigante en nuestra evolución como especie. El neocórtex o cerebro racional ha sido el último en agregarse a nuestro cerebro en nuestra historia evolutiva y además es el más pequeño de los 3, y a su vez , es incapaz de procesar ningún estímulo hasta que no lo haya gestionado el mamífero o emotivo. Ocurre que en la prehistoria no teníamos neocórtex,y de la rapidez de nuestra respuesta dependía directamente nuestra supervivencia. Si un animal peligroso te acechaba, debías de sentir un miedo terrible de inmediato para descargar la suficente adrenalina y emprender la huida a velocidad de superhéroe. Por un arrastre evolutivo de siglos, aun seguimos respondiendo con el mamífero, a ello se debe que a veces cuando pensamos las cosas "en frío" "y a posteriori", nos arrepintamos de ciertas actitudes nuestras.
En la Historia, y por influjo del gran Platón, las emociones estuvieron gravemente defenestradas: había que reducirlas, inhibirlas, o seríamos meros animales sin razón. Hoy sabemos que ello no es posible, pero...
Sociológicamente, a poco que pensemos, la sociedad en su conjunto suele ser bastante represora y moduladora de nuestras emociones naturales: en ciertos actos sociales no está bien visto su expresión, no se suele considerar aceptable la misma expresión de emociones con conocidos que con desconocidos, etc, etc. Las emociones a su vez pueden ser muy explosivas en su arranque inicial.
¿Son amigas o enemigas?
En los más grandes retos, amigas, sin duda, sin ellas no hay motivación, por ejemplo, que es lo que nos mueve a actuar.
Pero en la vida cotidiana en sociedad pueden convertirse en un enemigo que conduzca a una conducta desadaptativa. A esto únase que sólo una minoría, más concretamente un exiguo 20% de la población, es altamente sensible o emotiva. Vivimos en una fría sociedad, en definitiva, tecnificada y algo hostil con las emociones. Es curioso como la sociedad tacha y reprueba con la etiqueta psicopática al totalmente desprovisto de emociones, y a la vez, te exige muchas veces que actúes como si carecieras de ellas... Sin ser un enemigo, la sociedad las transforma en tal. ¿Soluciones? Moderación, como decían los antiguos griegos y romanos "in medio virtus"
sábado, 10 de noviembre de 2012
viernes, 2 de noviembre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
sábado, 13 de octubre de 2012
El colisionador de hadrones (novela)
Capítulo III.
Hoy hablaría con la madre de su hijo, pensaba Gerard mientras se miraba orgulloso al espejo. Nunca había querido reproducirse, hasta que la conoció a ella. Como decía aquel antiguo poeta: Ella maravilla, ella belleza y ella terror. La niña prolongaría el tiempo sobre la tierra de su ser junto al suyo. Había predeterminado minuciosamente lo que Astrid heredaría de él, y no cabía en sí de gozo. De pronto dio la orden a la máquina afeitadora: "Stop", y se detuvo. Vio su reflejo en el límpido cristal y concluyó para sí:
Estoy dichoso, es verdad. Mi cara me delata. Quizá debiera disimularlo... ¿Me habrá notado alguien que yo también soy el padre?
Salió del lavabo y exclamó ante su balcón "AZZ176 , elévate", y la aeronave ascendió desde el garaje colectivo, y mientras sobrevolaba los sempiternos cielos cenicientos parisinos, Gerard cerraba los ojos; el programa de hilo musical se autoactivaba solo justo antes de arrancar. Quería recrearse en lo que había soñado esa noche.
Quiero vivir lo que he soñado. Ella y yo. Quiero recordarlo antes de olvidarlo, con todas mis fuerzas. ¿Cómo empezaba el sueño? Sophie y él: veían juntos una proyección holográfica sobre paisajes de ensueño. Néstor no existía. Él la ceñía por la cintura desde atrás y le olía el perfume del cuello con fruición. Ella se estremecía y él estrechaba su cerco hecho de brazos. Un suspiro femenino, otro masculino acompañándolo, y en su cabeza el deseo de perpetuarse en un descendiente ardiendo cual espada de fuego. Su boca resbalando por su garganta, trepando hasta sus comisuras, por fin la sentía, era casi como comer cerezas encendidas besarla. Los dos besándose, bebiéndose casi, él ya no podía más: la giraba, y la estrechaba después contra él. Su mano empezaba a jugar con su ombligo, ella: la viva cara del placer. Su piel no era seda, sino lo siguiente en suavidad, jamás tocó nada tan tierno. Sus dedos escalando hasta su blusa rozándola levemente mientras su lengua se iba enlazando con la suya en repetidos ósculos que se sucedían cadenciosos, como olas entrechocando sin más. Se sentía entonces más apasionado de lo normal: Nunca antes experimentó tal volcán en su interior. Dos de los botones de Sophie caían felizmente al suelo.
Y... en ese momento... se despierta.
Quizá teniéndola frente a mí pueda completar en mi mente el sueño-piensa con tristeza-
-Ya llevo cinco meses y medio, Gerard. Y Néstor está muy contento. Sin ti no hubiera sido posible, ¡gracias!-y del júbilo se levanta como un resorte de la mesa de la creperie y le estampa un sonoro beso en la mejilla-
No está tan atractiva, está comenzando ya a engordar. Sin embargo, su cara tiene una luz especial
-¿Qué te ocurre? ¡Estás muy distraído!-exclama juguetona, rompiendo a reír-
-Perdona, no he tenido un buen despertar
-¿Alguna pesadilla?-inquiere ella -
Si supieras ,todo lo contrario. La pesadilla es esto de ahora. Lo que no me parece real es esta distancia entre los dos después de haberte sentido anoche llenando todo mi espacio...
-No te preocupes, estoy muy contento de verte así de bien, además, ¡no se te nota nada!
-¡Mentiroso!-vuelve a reír- ¡Estoy gordita ya!
Esa mirada llena de alegría me encanta. Y aunque dentro de dos meses engordes más aun, seguiré sin poder resistirme a esos ojazos que tienes-se lamenta para sí-
-Jamás te mentiría-sí, la está mintiendo, y en algo muy grave: él comparte con ella una próxima hija, orgánica y genéticamente. ¿Cómo se puede estar tan cerca y a la vez tan lejos? En el sueño sí que la tenía junto a él- He conocido a un físico importante, Ledoux, ¿te suena?
-Sí, es el que anuncian tanto en los hologramas, el que está empeñado en recrear exactamente el big bang a una microescala infinitesimal
-Así es, Sophie. Está creando una sociedad. He decidido ser accionista de la misma, no hay nada más apasionante para un científico que dar con el verdadero origen de la vida-ahora que iba a ser padre, el interés por tal tema había aumentado exponencialmente en su cabeza-.
-Ah, espero que no te moleste, pero pienso que una mujer no tiene porqué ocultar nada a su genetista. ¡Néstor se encela de ti! ¿Te lo puedes creer?
Sí, y tanto que sí que puedo. Yo también de él
-¡No puedo creerlo!-convino mecánicamente y con escasa convicción- ¿Y eso? ¿En qué se lo has notado?
-Llegó a decirme textualmente el muy loco: "¡Pues no parece que Gerard sea el padre de nuestra hija en vez de yo, tu marido!"
¡Ufff! ¡Se me nota!
-¿Y qué le dijiste tú?-preguntó algo nervioso-.
-Gerard, por Dios, no seas niño tú también. Le dije que era tu entusiasmo científico.
Es curioso, ella no lo nota. Sí que es verdad que estás muy lejos de mí, mi ángel. Más aún que ese bruto que tienes por marido, y que posee unos genes demasiados buenos para ser quien es, un vulgar courant... Hay cosas que ni la Neociencia entiende...
Gerard fuerza una sonrisa a la par que recuerda: "¡El sueño, maldita sea! ¡El sueño! Es más importante que esta comunicación absurda, ¡ya sé!"
-Sophie, quiero que me cuentes, como médico tuyo que soy, todas las sensaciones que estás teniendo desde que supiste tu estado gestante. Pero ininterrumpidamente, yo mientras te escucho, tomaré notas en silencio-
Sophie empieza a hablar entusiasmada. Se concentra en fingir que la escucha, y a la quinta frase inicia la desconexión. ¿Dónde me quedé? Ah, sí, en su preciosa blusa color marfil
-A la tercera semana ya no tenía ningún mareo, el bebé estaba completamente arraigado en mí, sentía una dicha completa...
Mis dedos rozan levemente tu blusa. Tu boca está llena de sed, y la mía también, que empieza a bajr osada por tu garganta. Noto tu pecho contra el mío, empujándome, acometiéndome casi. Dos botones de tu camisa saltan por los aires cuando intento desabrochártelos, me estoy apasionando más de lo normal. Te suspiro al oído:
Voy a hacerte una hija, tendrá lo mejor de los dos, en ella siempre estaremos tú y yo
-¿Gerard? ¿Me estás escuchando?
El genetista se angustia, el sueño debe continuar, ¡que no pare,por Dios!
-Sigue, Sophie. No pares por nada de este mundo de hablar. Recuerda que escribo todo lo que dices.
Gerard sigue trazando escenas sicalípticas entre ambos en la pantalla de su lector óptico, aporreando el teclado táctil, absorto.
Tú suspiras enfebrecida cuando mi mano se pierde dentro de tu escote, y sin darte cuenta, te estrechas contra mí muy fuertemente, buscando mi mayor excitación.
Sólo quiero darte placer. Me siento más hombre contigo. Oh, sí, cariño. Vamos a crear a la mejor hija de este mundo...
Gerard consigue concluir mentalmente lo que no pudo la noche anterior. Ahora su cara es aún más dichosa que antes. Tras el detallado relato de todos sus síntomas, Sophie vuelve a recordar las palabras de su marido, incluso ve su apuesto rostro en el aire frente al suyo, como cuando las pronunció, exactamente igual, es como un deja vu imaginario:
"Está demasiado contento, ¡pues no parece que el padre sea él! Y lo observa. Siempre fue bastante distraída, le pidió encarecidamente a Gerard que Astrid no lo fuera. La Neociencia genética había avanzado mucho desde que la idearon a ella. ¿Por qué asoma de repente a sus pupilas toda esta magnética luz?
Un extraño ahogo le oprime súbitamente la garganta.
Hoy hablaría con la madre de su hijo, pensaba Gerard mientras se miraba orgulloso al espejo. Nunca había querido reproducirse, hasta que la conoció a ella. Como decía aquel antiguo poeta: Ella maravilla, ella belleza y ella terror. La niña prolongaría el tiempo sobre la tierra de su ser junto al suyo. Había predeterminado minuciosamente lo que Astrid heredaría de él, y no cabía en sí de gozo. De pronto dio la orden a la máquina afeitadora: "Stop", y se detuvo. Vio su reflejo en el límpido cristal y concluyó para sí:
Estoy dichoso, es verdad. Mi cara me delata. Quizá debiera disimularlo... ¿Me habrá notado alguien que yo también soy el padre?
Salió del lavabo y exclamó ante su balcón "AZZ176 , elévate", y la aeronave ascendió desde el garaje colectivo, y mientras sobrevolaba los sempiternos cielos cenicientos parisinos, Gerard cerraba los ojos; el programa de hilo musical se autoactivaba solo justo antes de arrancar. Quería recrearse en lo que había soñado esa noche.
Quiero vivir lo que he soñado. Ella y yo. Quiero recordarlo antes de olvidarlo, con todas mis fuerzas. ¿Cómo empezaba el sueño? Sophie y él: veían juntos una proyección holográfica sobre paisajes de ensueño. Néstor no existía. Él la ceñía por la cintura desde atrás y le olía el perfume del cuello con fruición. Ella se estremecía y él estrechaba su cerco hecho de brazos. Un suspiro femenino, otro masculino acompañándolo, y en su cabeza el deseo de perpetuarse en un descendiente ardiendo cual espada de fuego. Su boca resbalando por su garganta, trepando hasta sus comisuras, por fin la sentía, era casi como comer cerezas encendidas besarla. Los dos besándose, bebiéndose casi, él ya no podía más: la giraba, y la estrechaba después contra él. Su mano empezaba a jugar con su ombligo, ella: la viva cara del placer. Su piel no era seda, sino lo siguiente en suavidad, jamás tocó nada tan tierno. Sus dedos escalando hasta su blusa rozándola levemente mientras su lengua se iba enlazando con la suya en repetidos ósculos que se sucedían cadenciosos, como olas entrechocando sin más. Se sentía entonces más apasionado de lo normal: Nunca antes experimentó tal volcán en su interior. Dos de los botones de Sophie caían felizmente al suelo.
Y... en ese momento... se despierta.
Quizá teniéndola frente a mí pueda completar en mi mente el sueño-piensa con tristeza-
-Ya llevo cinco meses y medio, Gerard. Y Néstor está muy contento. Sin ti no hubiera sido posible, ¡gracias!-y del júbilo se levanta como un resorte de la mesa de la creperie y le estampa un sonoro beso en la mejilla-
No está tan atractiva, está comenzando ya a engordar. Sin embargo, su cara tiene una luz especial
-¿Qué te ocurre? ¡Estás muy distraído!-exclama juguetona, rompiendo a reír-
-Perdona, no he tenido un buen despertar
-¿Alguna pesadilla?-inquiere ella -
Si supieras ,todo lo contrario. La pesadilla es esto de ahora. Lo que no me parece real es esta distancia entre los dos después de haberte sentido anoche llenando todo mi espacio...
-No te preocupes, estoy muy contento de verte así de bien, además, ¡no se te nota nada!
-¡Mentiroso!-vuelve a reír- ¡Estoy gordita ya!
Esa mirada llena de alegría me encanta. Y aunque dentro de dos meses engordes más aun, seguiré sin poder resistirme a esos ojazos que tienes-se lamenta para sí-
-Jamás te mentiría-sí, la está mintiendo, y en algo muy grave: él comparte con ella una próxima hija, orgánica y genéticamente. ¿Cómo se puede estar tan cerca y a la vez tan lejos? En el sueño sí que la tenía junto a él- He conocido a un físico importante, Ledoux, ¿te suena?
-Sí, es el que anuncian tanto en los hologramas, el que está empeñado en recrear exactamente el big bang a una microescala infinitesimal
-Así es, Sophie. Está creando una sociedad. He decidido ser accionista de la misma, no hay nada más apasionante para un científico que dar con el verdadero origen de la vida-ahora que iba a ser padre, el interés por tal tema había aumentado exponencialmente en su cabeza-.
-Ah, espero que no te moleste, pero pienso que una mujer no tiene porqué ocultar nada a su genetista. ¡Néstor se encela de ti! ¿Te lo puedes creer?
Sí, y tanto que sí que puedo. Yo también de él
-¡No puedo creerlo!-convino mecánicamente y con escasa convicción- ¿Y eso? ¿En qué se lo has notado?
-Llegó a decirme textualmente el muy loco: "¡Pues no parece que Gerard sea el padre de nuestra hija en vez de yo, tu marido!"
¡Ufff! ¡Se me nota!
-¿Y qué le dijiste tú?-preguntó algo nervioso-.
-Gerard, por Dios, no seas niño tú también. Le dije que era tu entusiasmo científico.
Es curioso, ella no lo nota. Sí que es verdad que estás muy lejos de mí, mi ángel. Más aún que ese bruto que tienes por marido, y que posee unos genes demasiados buenos para ser quien es, un vulgar courant... Hay cosas que ni la Neociencia entiende...
Gerard fuerza una sonrisa a la par que recuerda: "¡El sueño, maldita sea! ¡El sueño! Es más importante que esta comunicación absurda, ¡ya sé!"
-Sophie, quiero que me cuentes, como médico tuyo que soy, todas las sensaciones que estás teniendo desde que supiste tu estado gestante. Pero ininterrumpidamente, yo mientras te escucho, tomaré notas en silencio-
Sophie empieza a hablar entusiasmada. Se concentra en fingir que la escucha, y a la quinta frase inicia la desconexión. ¿Dónde me quedé? Ah, sí, en su preciosa blusa color marfil
-A la tercera semana ya no tenía ningún mareo, el bebé estaba completamente arraigado en mí, sentía una dicha completa...
Mis dedos rozan levemente tu blusa. Tu boca está llena de sed, y la mía también, que empieza a bajr osada por tu garganta. Noto tu pecho contra el mío, empujándome, acometiéndome casi. Dos botones de tu camisa saltan por los aires cuando intento desabrochártelos, me estoy apasionando más de lo normal. Te suspiro al oído:
Voy a hacerte una hija, tendrá lo mejor de los dos, en ella siempre estaremos tú y yo
-¿Gerard? ¿Me estás escuchando?
El genetista se angustia, el sueño debe continuar, ¡que no pare,por Dios!
-Sigue, Sophie. No pares por nada de este mundo de hablar. Recuerda que escribo todo lo que dices.
Gerard sigue trazando escenas sicalípticas entre ambos en la pantalla de su lector óptico, aporreando el teclado táctil, absorto.
Tú suspiras enfebrecida cuando mi mano se pierde dentro de tu escote, y sin darte cuenta, te estrechas contra mí muy fuertemente, buscando mi mayor excitación.
Sólo quiero darte placer. Me siento más hombre contigo. Oh, sí, cariño. Vamos a crear a la mejor hija de este mundo...
Gerard consigue concluir mentalmente lo que no pudo la noche anterior. Ahora su cara es aún más dichosa que antes. Tras el detallado relato de todos sus síntomas, Sophie vuelve a recordar las palabras de su marido, incluso ve su apuesto rostro en el aire frente al suyo, como cuando las pronunció, exactamente igual, es como un deja vu imaginario:
"Está demasiado contento, ¡pues no parece que el padre sea él! Y lo observa. Siempre fue bastante distraída, le pidió encarecidamente a Gerard que Astrid no lo fuera. La Neociencia genética había avanzado mucho desde que la idearon a ella. ¿Por qué asoma de repente a sus pupilas toda esta magnética luz?
Un extraño ahogo le oprime súbitamente la garganta.
martes, 9 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
EL COLISIONADOR DE HADRONES, CAPÍTULO II
Capítulo II.
Gerard se aplicó al máximo en el proyecto. Los genes de Néstor resultaron ser mucho mejores de lo que hubiera podido imaginar, se sintió prejuicioso por haberlos “despreciado” antes de examinarlos: esa actitud suya había sido muy poco neo-científica. Incluso había en ellos algo imposible de comprender, y que le irritaba al mismo tiempo. Tenían una calidad increíble como para ser de un courant. Sophie le comentó que Néstor se había pasado la vida luchando, y que a diferencia de ella misma no se arredraba ante ningún obstáculo, que se entregaba entero sin miedo a perder.
Sí-pensó-. Debe ser lo del potencial agresivo. Un courant lo tiene intacto. Astrid recibirá en ese sentido los mismos genes intactos de su padre, para que herede sin más su capacidad de riesgo, su valentía natural. Tendrá lo mejor de Dios y lo mejor de los hombres. Aunque… ¿quién sabe que es lo mejor? Los genes son plásticos, mutan incluso con el ejercicio físico y se fortalecen. Tal vez Néstor haya querido parecerse tanto toda su vida a uno de nosotros que de algún modo ha acabado pareciéndose. La voluntad no puede medirse, ni el espíritu humano de superación. Nunca lograremos controlar estas cosas. La eterna dialéctica los genes versus el ambiente…
Gerard guardaba un as en la manga que había ocultado deliberadamente a todos. La gente suele considerar la ciencia como un trabajo enteramente “limpio” y “honesto”, pero se equivocan. Incluso Newton o Einstein fueron capaces de esconder ciertos errores de sus teorías para alcanzar la gloria. En este caso, lo que Gerard no había dicho a nadie era que… biológicamente…
Astrid también sería su hija: había puesto genes de él en ella.
La primera humana con tres padres: dos hombres y una mujer. No quería reconocérselo a sí mismo, pero todo se gestó en su cabeza de hombre y no de genetista. Su pensamiento fue “de abajo a arriba”. Primero se imaginó en la cama, al lado de Sophie y del propio Néstor. Soñó despierto con que ambos le hacían el amor mientras su corazón latía cada vez más rápido. Como la Ginebra de las leyendas Artúricas, amada por dos hombres. Y le gustó lo que vio en su cabeza. Y a continuación se dijo a sí mismo:
¿Y por qué no? Si la hija tiene 1/3 mío es como si realmente yo hubiera estado en el tálamo con ella, aunque ella sea como una mitad de él… es como si lo hubiera logrado. Nadie tendría porqué saberlo nunca…
-¿Cómo estás, Sophie?
-Ya con menos mareos, Néstor. Pero muy cansada y con muchas ganas de dormir. Está aquí ya, ¿te das cuenta?-decía ilusionada mientras se tocaba su prominente vientre- Es como un milagro
-Tu estimado Gerard-dijo con cierto sarcasmo- me dio una alegría: mis genes de potencial agresivo han pasado a nuestra hija, ¡sin modificar! Me pidió perdón por haber subestimado mi material, eso me hizo sentir muy orgulloso. Pero hay algo que me chocó…
-¿El qué?-inquirió mientras seguía tocándose alrededor del ombligo sin demasiado interés-
-No sé, es como si estuviera él también contento, igual casi que nosotros, se está implicando mucho, ¿no crees? ¡Él no va a tener ninguna hija, por Dios!
-No te confundas, es su entusiasmo científico.
Sophie miraba a su esposo. Ella nunca quiso casarse. Y jamás imaginó que acabara haciéndolo precisamente con alguien como él. Lo conoció una tarde, merendando, una amiga se lo presentó. Le pareció irresistible, lleno de vida. Tenía la corbata algo torcida, y una sonrisa en los ojos impresionantemente bella. En el interior de la brasserie, una recreación holográfica de los Campos Elíseos de noche. Casi todos los lugares de encuentro tenían hologramas en sus estancias, atraían más clientela.
-Encantado, Sophie. Yo soy Néstor. No soy como vosotras, soy sólo un courant. Pero al menos, ahora, con las nuevas leyes, podemos decirlo sin miedo.
Su vida había sido demasiado “cuadrada” hasta que apareció él. Trajo de la mano un sin fin de novedades, empezó a deslumbrarla. Captaba perfectamente que no era tan inteligente como ella, pero llegó un momento, a las pocas semanas de conocerlo, en que empezó a dejar de importarle
¡Estás loca, emparejarte con un vulgar courant! ¿Qué clase de hijos podrás esperar de él? –estalló su madre poniendo el grito en el cielo-.
¡Por encima de mi cadáver!-exclamó su padre en tono amenazante-
Curiosamente los gritos rebotaban en ella y se desleían como el café que se vierte sobre la leche. Ella estaba… no podía explicárselo a sí misma, pero se sentía… ¡feliz! Era la primera vez que notaba ese caudal de dicha dentro de ella. Y por eso, a las pocas semanas de conocerlo, se lo dijo:
-Néstor
-¿Qué?-preguntó mientras no paraba de besarle el cuello antes de arrancar la aeronave-
-Me haces ser mejor aun, contigo sí que gano. No me importa ya lo que diga la sociedad entera de nuestra unión, ni que la vean extraña. Quiero que sepas que estoy dispuesta a todo.
-Te engañas a ti misma. No te casarías, por ejemplo, con alguien como yo. Llevo toda mi existencia sufriendo la discriminación, y luchando contra ella, quizá en vano, no lo sé.
-¿Me lo pedirías?-preguntó ella con una mirada como de niña traviesa, expectante-
-Y tanto, estoy loco por ti. Por ti haría la locura de encadenarme y hasta de procrear…
-Casémonos pues-afirmó categórica-
Él sonrió muy halagado, apenas podía creerlo. Y ella, sensualmente, movió su dedo índice entre sus dos labios. Lo mejor de la cara de su novio era, sin duda, su boca. Esa noche hicieron por vez primera el amor. Y cuando sintió a Néstor dentro de ella, sus piernas, instintivamente, se cerraron para no dejarlo salir enseguida y retenerlo… todo el tiempo que le fuera posible. Era la primera vez que sentía algo así: había hecho el amor con otros hombres, había sentido placer, pero nunca había estado en un precipicio ni se había dejado caer, pues, en el mismo, para... terminar por volar después. Néstor, sin salir aun de dentro de su cuerpo, miró extasiado el rostro de la que sería su esposa, y vio la dicha transfigurada en ella, y sonrió, y ella lo emuló, y cansados, durmieron toda la noche juntos y abrazados.
Ahora que venía Astrid en camino, Sophie tenía muchos recuerdos dulces de los mejores momentos con Néstor. Aquella primera noche en que se amaron regresaba pues a su memoria incólume, y al retornar, era revivida de algún modo.
-Néstor, ¿recuerdas nuestra primera vez juntos? Te parecerá una tontería, pero… Ahí, de algún modo, ya estaba nuestra Astrid, aunque fuera presentida.
Néstor se emocionó y besó su boca y después bajó a besar las piernas de su mujer:
-Sí, se cerraron, ni querías dejarme salir ni yo quería tampoco irme de dentro de ti.
-¡No puedo creer lo que has hecho!-a los consejeros les enseñaban en la Academia a no juzgar a sus clientes, a escucharlos y empatizar con ellos, pero nunca a nada más, sin embargo, ¡aquello era demasiado!- Se supone que eres un científico, ¡no te has comportado como tal!
-Sí lo he hecho-objetó- Tres padres dan mucha más diversidad genética.
-¡Es inmoral! No has recabado la opinión de ellos, y a mí mi deber deontológico me obligará a guardar silencio, ¡no es justo! ¿Y si sale mal?
-Descubrí que mis genes eran muy diferentes a los de ellos dos, así que saldrá perfecto. La Naturaleza sólo busca biodiversidad. Yo le he dado un empujoncito, simplemente.
-Puede que incluso te engañes a ti mismo y todo, ¡pero no me embaucas a mí! Sé que estás obsesionado con ella, sé porqué lo has hecho y me parece fatal
-Si quieres dejar de prestarme consejo lo entenderé-musitó con cierta irritabilidad-
-Perdona, se nos enseña a no juzgar nunca al cliente, pero es que… ¡No entiendes! Ella lo eligió a él, ¡no a ti! Aunque te creas mejor…
-Un momento, ya sé que no lo soy
-¿Qué quieres decir?
Gerard clavó sus ojos grises en la ventana que había detrás de su asesor emocional. Estaba lloviendo. Siempre se quejó de ser un incomprendido, desde niño. Otra vez volvía ese malestar de antaño, y le disgustaba profundamente. Nubarrones se cernían sobre los más altos edificios de la urbe, y también sobre sus más altos ideales. ¿Habrían endiosado a la Genética? París, pese a todo, seguía oliendo a boulangerie como hacía siglos. La Torre Eiffel seguía siendo el emblema de la ciudad, pese al altivo edificio gubernamental con forma de pirámide acristalada del Centro de Estudios Genéticos, único en el mundo. Una pesadumbre plomiza se iba apoderando insensiblemente de él, y anegado de ella y bajando su vista al suelo, finalmente encaró la realidad y mirando a los ojos de su interlocutor contestó:
-Tengo que irme ya. He dejado la aeronave en casa, he preferido venir caminando para hacer algo de ejercicio. Él… Me molesta, pero he de afrontarlo. Él es, y en más de un aspecto, mejor que yo. Y no me refiero al hecho de haberla conquistado a ella, que también dice bastante de él, sino que … En fin. He visto la mano de Dios en sus genes, y aun más caótica que la humana, hay algo inaprensible en ella. Él, Néstor-le dolía pronunciar su nombre-, tiene una genética de base muy fuerte, muy buena: es un gran ejemplar humano.
El consejero se quedó sorprendido. ¿Un courant con genes mejores que ellos?
Gerard se aplicó al máximo en el proyecto. Los genes de Néstor resultaron ser mucho mejores de lo que hubiera podido imaginar, se sintió prejuicioso por haberlos “despreciado” antes de examinarlos: esa actitud suya había sido muy poco neo-científica. Incluso había en ellos algo imposible de comprender, y que le irritaba al mismo tiempo. Tenían una calidad increíble como para ser de un courant. Sophie le comentó que Néstor se había pasado la vida luchando, y que a diferencia de ella misma no se arredraba ante ningún obstáculo, que se entregaba entero sin miedo a perder.
Sí-pensó-. Debe ser lo del potencial agresivo. Un courant lo tiene intacto. Astrid recibirá en ese sentido los mismos genes intactos de su padre, para que herede sin más su capacidad de riesgo, su valentía natural. Tendrá lo mejor de Dios y lo mejor de los hombres. Aunque… ¿quién sabe que es lo mejor? Los genes son plásticos, mutan incluso con el ejercicio físico y se fortalecen. Tal vez Néstor haya querido parecerse tanto toda su vida a uno de nosotros que de algún modo ha acabado pareciéndose. La voluntad no puede medirse, ni el espíritu humano de superación. Nunca lograremos controlar estas cosas. La eterna dialéctica los genes versus el ambiente…
Gerard guardaba un as en la manga que había ocultado deliberadamente a todos. La gente suele considerar la ciencia como un trabajo enteramente “limpio” y “honesto”, pero se equivocan. Incluso Newton o Einstein fueron capaces de esconder ciertos errores de sus teorías para alcanzar la gloria. En este caso, lo que Gerard no había dicho a nadie era que… biológicamente…
Astrid también sería su hija: había puesto genes de él en ella.
La primera humana con tres padres: dos hombres y una mujer. No quería reconocérselo a sí mismo, pero todo se gestó en su cabeza de hombre y no de genetista. Su pensamiento fue “de abajo a arriba”. Primero se imaginó en la cama, al lado de Sophie y del propio Néstor. Soñó despierto con que ambos le hacían el amor mientras su corazón latía cada vez más rápido. Como la Ginebra de las leyendas Artúricas, amada por dos hombres. Y le gustó lo que vio en su cabeza. Y a continuación se dijo a sí mismo:
¿Y por qué no? Si la hija tiene 1/3 mío es como si realmente yo hubiera estado en el tálamo con ella, aunque ella sea como una mitad de él… es como si lo hubiera logrado. Nadie tendría porqué saberlo nunca…
-¿Cómo estás, Sophie?
-Ya con menos mareos, Néstor. Pero muy cansada y con muchas ganas de dormir. Está aquí ya, ¿te das cuenta?-decía ilusionada mientras se tocaba su prominente vientre- Es como un milagro
-Tu estimado Gerard-dijo con cierto sarcasmo- me dio una alegría: mis genes de potencial agresivo han pasado a nuestra hija, ¡sin modificar! Me pidió perdón por haber subestimado mi material, eso me hizo sentir muy orgulloso. Pero hay algo que me chocó…
-¿El qué?-inquirió mientras seguía tocándose alrededor del ombligo sin demasiado interés-
-No sé, es como si estuviera él también contento, igual casi que nosotros, se está implicando mucho, ¿no crees? ¡Él no va a tener ninguna hija, por Dios!
-No te confundas, es su entusiasmo científico.
Sophie miraba a su esposo. Ella nunca quiso casarse. Y jamás imaginó que acabara haciéndolo precisamente con alguien como él. Lo conoció una tarde, merendando, una amiga se lo presentó. Le pareció irresistible, lleno de vida. Tenía la corbata algo torcida, y una sonrisa en los ojos impresionantemente bella. En el interior de la brasserie, una recreación holográfica de los Campos Elíseos de noche. Casi todos los lugares de encuentro tenían hologramas en sus estancias, atraían más clientela.
-Encantado, Sophie. Yo soy Néstor. No soy como vosotras, soy sólo un courant. Pero al menos, ahora, con las nuevas leyes, podemos decirlo sin miedo.
Su vida había sido demasiado “cuadrada” hasta que apareció él. Trajo de la mano un sin fin de novedades, empezó a deslumbrarla. Captaba perfectamente que no era tan inteligente como ella, pero llegó un momento, a las pocas semanas de conocerlo, en que empezó a dejar de importarle
¡Estás loca, emparejarte con un vulgar courant! ¿Qué clase de hijos podrás esperar de él? –estalló su madre poniendo el grito en el cielo-.
¡Por encima de mi cadáver!-exclamó su padre en tono amenazante-
Curiosamente los gritos rebotaban en ella y se desleían como el café que se vierte sobre la leche. Ella estaba… no podía explicárselo a sí misma, pero se sentía… ¡feliz! Era la primera vez que notaba ese caudal de dicha dentro de ella. Y por eso, a las pocas semanas de conocerlo, se lo dijo:
-Néstor
-¿Qué?-preguntó mientras no paraba de besarle el cuello antes de arrancar la aeronave-
-Me haces ser mejor aun, contigo sí que gano. No me importa ya lo que diga la sociedad entera de nuestra unión, ni que la vean extraña. Quiero que sepas que estoy dispuesta a todo.
-Te engañas a ti misma. No te casarías, por ejemplo, con alguien como yo. Llevo toda mi existencia sufriendo la discriminación, y luchando contra ella, quizá en vano, no lo sé.
-¿Me lo pedirías?-preguntó ella con una mirada como de niña traviesa, expectante-
-Y tanto, estoy loco por ti. Por ti haría la locura de encadenarme y hasta de procrear…
-Casémonos pues-afirmó categórica-
Él sonrió muy halagado, apenas podía creerlo. Y ella, sensualmente, movió su dedo índice entre sus dos labios. Lo mejor de la cara de su novio era, sin duda, su boca. Esa noche hicieron por vez primera el amor. Y cuando sintió a Néstor dentro de ella, sus piernas, instintivamente, se cerraron para no dejarlo salir enseguida y retenerlo… todo el tiempo que le fuera posible. Era la primera vez que sentía algo así: había hecho el amor con otros hombres, había sentido placer, pero nunca había estado en un precipicio ni se había dejado caer, pues, en el mismo, para... terminar por volar después. Néstor, sin salir aun de dentro de su cuerpo, miró extasiado el rostro de la que sería su esposa, y vio la dicha transfigurada en ella, y sonrió, y ella lo emuló, y cansados, durmieron toda la noche juntos y abrazados.
Ahora que venía Astrid en camino, Sophie tenía muchos recuerdos dulces de los mejores momentos con Néstor. Aquella primera noche en que se amaron regresaba pues a su memoria incólume, y al retornar, era revivida de algún modo.
-Néstor, ¿recuerdas nuestra primera vez juntos? Te parecerá una tontería, pero… Ahí, de algún modo, ya estaba nuestra Astrid, aunque fuera presentida.
Néstor se emocionó y besó su boca y después bajó a besar las piernas de su mujer:
-Sí, se cerraron, ni querías dejarme salir ni yo quería tampoco irme de dentro de ti.
-¡No puedo creer lo que has hecho!-a los consejeros les enseñaban en la Academia a no juzgar a sus clientes, a escucharlos y empatizar con ellos, pero nunca a nada más, sin embargo, ¡aquello era demasiado!- Se supone que eres un científico, ¡no te has comportado como tal!
-Sí lo he hecho-objetó- Tres padres dan mucha más diversidad genética.
-¡Es inmoral! No has recabado la opinión de ellos, y a mí mi deber deontológico me obligará a guardar silencio, ¡no es justo! ¿Y si sale mal?
-Descubrí que mis genes eran muy diferentes a los de ellos dos, así que saldrá perfecto. La Naturaleza sólo busca biodiversidad. Yo le he dado un empujoncito, simplemente.
-Puede que incluso te engañes a ti mismo y todo, ¡pero no me embaucas a mí! Sé que estás obsesionado con ella, sé porqué lo has hecho y me parece fatal
-Si quieres dejar de prestarme consejo lo entenderé-musitó con cierta irritabilidad-
-Perdona, se nos enseña a no juzgar nunca al cliente, pero es que… ¡No entiendes! Ella lo eligió a él, ¡no a ti! Aunque te creas mejor…
-Un momento, ya sé que no lo soy
-¿Qué quieres decir?
Gerard clavó sus ojos grises en la ventana que había detrás de su asesor emocional. Estaba lloviendo. Siempre se quejó de ser un incomprendido, desde niño. Otra vez volvía ese malestar de antaño, y le disgustaba profundamente. Nubarrones se cernían sobre los más altos edificios de la urbe, y también sobre sus más altos ideales. ¿Habrían endiosado a la Genética? París, pese a todo, seguía oliendo a boulangerie como hacía siglos. La Torre Eiffel seguía siendo el emblema de la ciudad, pese al altivo edificio gubernamental con forma de pirámide acristalada del Centro de Estudios Genéticos, único en el mundo. Una pesadumbre plomiza se iba apoderando insensiblemente de él, y anegado de ella y bajando su vista al suelo, finalmente encaró la realidad y mirando a los ojos de su interlocutor contestó:
-Tengo que irme ya. He dejado la aeronave en casa, he preferido venir caminando para hacer algo de ejercicio. Él… Me molesta, pero he de afrontarlo. Él es, y en más de un aspecto, mejor que yo. Y no me refiero al hecho de haberla conquistado a ella, que también dice bastante de él, sino que … En fin. He visto la mano de Dios en sus genes, y aun más caótica que la humana, hay algo inaprensible en ella. Él, Néstor-le dolía pronunciar su nombre-, tiene una genética de base muy fuerte, muy buena: es un gran ejemplar humano.
El consejero se quedó sorprendido. ¿Un courant con genes mejores que ellos?
martes, 25 de septiembre de 2012
EL COLISIONADOR DE HADRONES, NOVELA DE CIENCIA FICCIÓN
INTROITO:
PARTE I: TODO COMENZÓ EN FRANCIA.
CAPÍTULO I.
A fines del segundo milenio de nuestra era.
- Cariño, quiero que sea mujer, rubia, ojos de color diamante, y elegiré para ella un cociente de superdotada. No quiero que la hagan demasiado pacífica, no solicitaré nada en cuanto a potencial agresivo. Las extracciones de gen agresivo han dado problemas en el pasado, quizá sea demasiado infraestructural, me arriesgaré- razona Sophie, guapa francesa de cabellos pelirrojos y ondulados, ojos color de miel, a su atractivo esposo, de origen español, Néstor.
- Sabes perfectamente que yo no soy un génétique, Sophie, aunque me haya visto obligado a hacerme pasar por tal, y, realmente, no quiero para un descendiente mío la vida de lucha que yo he llevado; ya no quieren en ningún sitio a los courants, aunque cada vez haya más leyes que supuestamente nos protejan. Ninguna norma del Parlamento puede hacer nada frente al uso o práctica de una sociedad entera. Son las colectividades humanas las que conforman los ordenamientos jurídicos, no a la inversa. Pero… creo en Dios. Yo soy una obra suya. No sé si esto es conforme con el plan divino. Tengo muchas dudas. Nuestros padres eran opositores al sistema de reproducción controlada. No sé, siento que de algún modo traiciono mis propios genes al hacer esto.
-Néstor, tú mismo lo has dicho. No quieres una vida de sufrimiento para nuestra hija. Las cosas están aun peor que cuando tus padres os tuvieron a vosotros. Empeoran por días, incluso, para todos los courants. Deja que ella sea génétique como su madre. Piensa, te lo digo yo, que puntué muy alto en los tests de inteligencia emocional de niña y que si Dios ha querido que el ser humano descubra la secuencia genética y pueda alterarla, es porque esto que hacemos está de acuerdo con sus designios- Sophie lo miraba con esa nostalgia sentimental que da el matrimonio a las personas: ahí estaba, el español moreno de ojos de obsidiana encendida que impactó en su corazón como un meteorito-
-No todos los hallazgos científicos son conformes con la Ley divina, Sofía: eso es demasiado optimista. La ciencia ha descubierto cosas terribles.
-Hablemos de la neo-ciencia; ya no se permiten las investigaciones científicas libres, pertenecen a la Historia. Todos los científicos han de trabajar para mejorar nuestras vidas. La neo-ciencia es humana.
-Está bien, Sofía. Eres más inteligente que yo. No objetaré nada más. Se llamará Astrid, como mi abuela. Es lo único que yo como padre solicito. Y que sea educada en la religión, sabes de sobra que esto para mí es imprescindible, por lo que esto último lo doy por supuesto.
Néstor la miraba de hito en hito. No entendía cómo podía estar aun más guapa que cuando la conoció. Tal vez cada vez se conocía más a sí misma, y se sacaba, en consecuencia, mejor partido. En cualquier caso, estaba muy orgulloso de ella.
Sofía sonrió con ternura. Le costaba mucho ocultar bajo su expresión facial la satisfacción que le producía vencer a su marido dialécticamente… siempre. Sí, era más lista que él, y quizá fue eso lo que le atrajo tanto de hacerse su novia. Ella siempre ganaría. Cuando la procrearon a ella, sus padres, ambos génétiques, insistieron hasta la saciedad en “programarla” para ganar. No cayeron en la cuenta de que con esa exigencia tan omnímoda, la estaban haciendo menos fuerte: siempre sufría terriblemente con la más mínima derrota, aunque se tratara de un mero juego holográfico. Sofía, sabedora de ello, le dijo a su genetista lo siguiente:
-No ha sido difícil convencer a mi marido. Es un español muy inteligente para ser un courant, pero… yo lo soy más que él, incluso para ser génétique. Pero la inteligencia tiene también su lado débil, Gerard… -
El genetista se bebía las palabras de Sofía: su mente era un prodigio en todos los sentidos. Se sentía especialmente orgulloso de su profesión porque una mujer como ella le había encargado semejante cometido: noquear genes, de eso se trataba, de extraer genes inapropiados, endógenos, y reemplazarlos por otros superiores... La técnica del knock-out que ganó la partida hacía ya siglos a las terapias transgénicas, pero al mismo tiempo era un reto para él. Eso de modificar la secuencia genética daba problemas "a posteriori", el organismo buscaba la manera de volver al estado originario, así sin más. Por eso el knock-out daba mejor resultado: extraer el gen inconveniente y reemplazarlo por otro, pero... ¿mejorar a Sophie? ¡Lo que sería conseguir eso! Estaba altamente motivado, sin duda. Se quemaba literalmente las pestañas estudiando cómo hacerlo.
-Sigue, te escucho atentamente.
-No sé, me da la sensación de que te quedas algo absorto.
-Estoy ilusionado con este proyecto, y muy honrado. Todo va a salir espectacularmente bien, estoy seguro de ello.
-Te decía que la inteligencia a veces te hace sufrir, Gerard. A veces, muchas más veces de las que mi orgullo me deja reconocer, envidio a mi marido. Cuando veo, sobre todo, lo que él disfruta de la vida así sin más entonces me da por pensar que quizá es él el que es superior a mí, no yo. Tal vez también tenga sus ventajas el ser simplemente un hijo de Dios, sin intervención alguna de la mano del hombre. Sí, no me mires así, ya sé que divago, pero en el fondo de ti mismo sabes que tengo la razón.
Gerárd más de una vez le confesó a su consejero -anteriormente esta profesión recibía el nombre de "psicólogo": los consejeros eran una corporación en alza, una vez que fue desacreditada la Psiquiatría, demostrada su inutilidad y nocividad, y desparecidos los estudios universitarios correspondientes, que fueron calificados de "supersticiosos", hecho que coincidió con la prohibición nacional de las pastillas y demás drogas de laboratorio salvo casos de peligro de muerte por enfermedad terminal o accidente, lo que hizo que la gente, siguiendo las directrices del Ministerio de Deportes, se cuidaran a sí mismos con ejercicio y vida sana más que en ninguna otra época-, Jerome:
- La deseo. Sé que es mi paciente, una señora casada, que ha firmado pacto de fidelidad exclusiva hacia su esposo, pero a veces quisiera meterme en el cuerpo de su esposo y poder a mi vez entrar en el de ella. Él es un courant, muy inferior a mí. Su sueño de tener una génétique que roce la perfección sería más factible conmigo, no con Néstor. Ni siquiera es francés...
-No, Gerard. Si ella eligió a ese hombre fue por algo.
-Quizá lo hizo para sentirse aun más diosa, es tremendamente vanidosa
Una conversación muy parecida se repetía entre ambos como en un bucle sin fin. Tras cada consulta, Gerard se subía a su aeronave eléctrica y sobrevolaba los rascacielos y las torres de energía solar con los ojos llenos de un anhelo punzante. Conducir le relajaba, aunque nunca miraba hacia abajo. Le daba vértigo, tenía "complejo de las alturas". Su mirada desangelada se perdía, pues, en el horizonte, a la vez que se preparaba mentalmente para cambiar la expresión de su rostro, para que nadie pudiera leerle nada en el mismo- la relevancia y el prestigio social que tenían en la República los consejeros había dado lugar a que los ciudadanos siguieran fielmente en la práctica sus doctrinas, una de las más famosas se refería precisamente a la interacción humana: lo decisivo para comunicarse no eran las palabras, sino los gestos faciales. Esta corriente, llamada “tesis de la comunicación facial”, se extendió como la pólvora por todo el continente europeo en un tiempo récord-
-Sé algo sobre mi código genético que no quiero que esté en mi hija- le dijo Sophie aquel día de lluvia y viento que ya no podría olvidar...
-Sinceramente no imagino qué puede ser, eres un orgullo de creación.
-No seas presuntuoso, Gerard. Tengo un grave fallo… Es el instinto desaforado por ganar, a toda costa. Tiene un correlato negativo unido a que en la época en que me gestaron se llevaba de moda la disminución del potencial agresivo. Pues bien, la combinación de ambas cosas hacen de mí una personalidad excesivamente conservadora, no me arriesgo si simplemente intuyo que perderé... si toda la especie humana fuera como yo el hombre hubiera seguido siendo poco más que un mono pensante, al más puro estilo del trasnochado Darwin. No hubiéramos, desde luego, salido de las cavernas…
“No hubiéramos, desde luego, salido de las cavernas” - estas palabras se quedaron flotando en su conciencia, reiterándose como un eco en su mente, junto a la angelical expresión del rostro de Sofía… ¡qué bella era! Inspiraría a cualquier artista. Los franceses también habían puesto de moda la inteligencia emocional más que en ninguna otra época histórica, así que supo gestionar la intensa emoción que aquella dama despertaba en él, Gerard hombre, no Gerard científico, y poner así su energía creadora al servicio de la Humanidad.
El heraldo de Occidente:
Frontera franco-suiza, 20.30 horas post meridian del 20 de julio del año 3021 después de Cristo. Ciencia: arte de lo posible. "Ich darf" kantiano sin límites, omnímodo. Lo decisivo es: "podemos hacerlo". Vamos a jugar a ser dioses-piensan los expertos-. Sí, van a recrear el big bang que alumbró este Universo en constante expansión. Las consecuencias no cuentan. El gran arcano de la Creación va a ser descubierto, en esa lucha infatigable del hombre por dominar la salvaje naturaleza.
Del mismo modo que ni Dios podría hundir el Titanic, y el mismo fue engullido por las aguas, el acelerador, al poco de ser puesto en marcha, ha provocado...
Una extraña distorsión en el continuo espacio-tiempo, y un vacío de materia oscura está arrasándolo todo, lentamente.
Dos superhéroes lo han advertido. Son mutantes. Una avanzadilla de lo que será la especie humana dentro de cinco siglos (si sobreviviera...). Hombre y mujer, ying y yang: ella es un ángel rubio y él parece un diablo travieso de ojos de acero. Son más fuertes y más inteligentes que el resto, y advirtieron con su precognición antes que nadie la destrucción que se estaba abriendo paso en el planeta. Parecía un terrible castigo a la soberbia humana. En cuestión de minutos no quedará nada. Queda muy poco tiempo, están haciendo complicados cálculos para invertir el proceso, las ecuaciones se resisten. Las personas, los lugares, desaparecen como si nunca hubieran existido. Los ojos del mundo están puestos en ellos. Se les ha pasado por la cabeza destruir la máquina, pero no están seguros de si eso podría ser aun peor.
Están trabajando ambos a pleno rendimiento, y...
Ven la sombra acercarse a ellos...
Sí, el tiempo se ha acabado del todo. En su condición de héroes casi de Cómic, se miran a los ojos sin el menor atisbo de miedo, y...
Ellos, la última esperanza de salvar el mundo, se deshacen como papel de fumar bajo el fuego...
PARTE I: TODO COMENZÓ EN FRANCIA.
CAPÍTULO I.
A fines del segundo milenio de nuestra era.
- Cariño, quiero que sea mujer, rubia, ojos de color diamante, y elegiré para ella un cociente de superdotada. No quiero que la hagan demasiado pacífica, no solicitaré nada en cuanto a potencial agresivo. Las extracciones de gen agresivo han dado problemas en el pasado, quizá sea demasiado infraestructural, me arriesgaré- razona Sophie, guapa francesa de cabellos pelirrojos y ondulados, ojos color de miel, a su atractivo esposo, de origen español, Néstor.
- Sabes perfectamente que yo no soy un génétique, Sophie, aunque me haya visto obligado a hacerme pasar por tal, y, realmente, no quiero para un descendiente mío la vida de lucha que yo he llevado; ya no quieren en ningún sitio a los courants, aunque cada vez haya más leyes que supuestamente nos protejan. Ninguna norma del Parlamento puede hacer nada frente al uso o práctica de una sociedad entera. Son las colectividades humanas las que conforman los ordenamientos jurídicos, no a la inversa. Pero… creo en Dios. Yo soy una obra suya. No sé si esto es conforme con el plan divino. Tengo muchas dudas. Nuestros padres eran opositores al sistema de reproducción controlada. No sé, siento que de algún modo traiciono mis propios genes al hacer esto.
-Néstor, tú mismo lo has dicho. No quieres una vida de sufrimiento para nuestra hija. Las cosas están aun peor que cuando tus padres os tuvieron a vosotros. Empeoran por días, incluso, para todos los courants. Deja que ella sea génétique como su madre. Piensa, te lo digo yo, que puntué muy alto en los tests de inteligencia emocional de niña y que si Dios ha querido que el ser humano descubra la secuencia genética y pueda alterarla, es porque esto que hacemos está de acuerdo con sus designios- Sophie lo miraba con esa nostalgia sentimental que da el matrimonio a las personas: ahí estaba, el español moreno de ojos de obsidiana encendida que impactó en su corazón como un meteorito-
-No todos los hallazgos científicos son conformes con la Ley divina, Sofía: eso es demasiado optimista. La ciencia ha descubierto cosas terribles.
-Hablemos de la neo-ciencia; ya no se permiten las investigaciones científicas libres, pertenecen a la Historia. Todos los científicos han de trabajar para mejorar nuestras vidas. La neo-ciencia es humana.
-Está bien, Sofía. Eres más inteligente que yo. No objetaré nada más. Se llamará Astrid, como mi abuela. Es lo único que yo como padre solicito. Y que sea educada en la religión, sabes de sobra que esto para mí es imprescindible, por lo que esto último lo doy por supuesto.
Néstor la miraba de hito en hito. No entendía cómo podía estar aun más guapa que cuando la conoció. Tal vez cada vez se conocía más a sí misma, y se sacaba, en consecuencia, mejor partido. En cualquier caso, estaba muy orgulloso de ella.
Sofía sonrió con ternura. Le costaba mucho ocultar bajo su expresión facial la satisfacción que le producía vencer a su marido dialécticamente… siempre. Sí, era más lista que él, y quizá fue eso lo que le atrajo tanto de hacerse su novia. Ella siempre ganaría. Cuando la procrearon a ella, sus padres, ambos génétiques, insistieron hasta la saciedad en “programarla” para ganar. No cayeron en la cuenta de que con esa exigencia tan omnímoda, la estaban haciendo menos fuerte: siempre sufría terriblemente con la más mínima derrota, aunque se tratara de un mero juego holográfico. Sofía, sabedora de ello, le dijo a su genetista lo siguiente:
-No ha sido difícil convencer a mi marido. Es un español muy inteligente para ser un courant, pero… yo lo soy más que él, incluso para ser génétique. Pero la inteligencia tiene también su lado débil, Gerard… -
El genetista se bebía las palabras de Sofía: su mente era un prodigio en todos los sentidos. Se sentía especialmente orgulloso de su profesión porque una mujer como ella le había encargado semejante cometido: noquear genes, de eso se trataba, de extraer genes inapropiados, endógenos, y reemplazarlos por otros superiores... La técnica del knock-out que ganó la partida hacía ya siglos a las terapias transgénicas, pero al mismo tiempo era un reto para él. Eso de modificar la secuencia genética daba problemas "a posteriori", el organismo buscaba la manera de volver al estado originario, así sin más. Por eso el knock-out daba mejor resultado: extraer el gen inconveniente y reemplazarlo por otro, pero... ¿mejorar a Sophie? ¡Lo que sería conseguir eso! Estaba altamente motivado, sin duda. Se quemaba literalmente las pestañas estudiando cómo hacerlo.
-Sigue, te escucho atentamente.
-No sé, me da la sensación de que te quedas algo absorto.
-Estoy ilusionado con este proyecto, y muy honrado. Todo va a salir espectacularmente bien, estoy seguro de ello.
-Te decía que la inteligencia a veces te hace sufrir, Gerard. A veces, muchas más veces de las que mi orgullo me deja reconocer, envidio a mi marido. Cuando veo, sobre todo, lo que él disfruta de la vida así sin más entonces me da por pensar que quizá es él el que es superior a mí, no yo. Tal vez también tenga sus ventajas el ser simplemente un hijo de Dios, sin intervención alguna de la mano del hombre. Sí, no me mires así, ya sé que divago, pero en el fondo de ti mismo sabes que tengo la razón.
Gerárd más de una vez le confesó a su consejero -anteriormente esta profesión recibía el nombre de "psicólogo": los consejeros eran una corporación en alza, una vez que fue desacreditada la Psiquiatría, demostrada su inutilidad y nocividad, y desparecidos los estudios universitarios correspondientes, que fueron calificados de "supersticiosos", hecho que coincidió con la prohibición nacional de las pastillas y demás drogas de laboratorio salvo casos de peligro de muerte por enfermedad terminal o accidente, lo que hizo que la gente, siguiendo las directrices del Ministerio de Deportes, se cuidaran a sí mismos con ejercicio y vida sana más que en ninguna otra época-, Jerome:
- La deseo. Sé que es mi paciente, una señora casada, que ha firmado pacto de fidelidad exclusiva hacia su esposo, pero a veces quisiera meterme en el cuerpo de su esposo y poder a mi vez entrar en el de ella. Él es un courant, muy inferior a mí. Su sueño de tener una génétique que roce la perfección sería más factible conmigo, no con Néstor. Ni siquiera es francés...
-No, Gerard. Si ella eligió a ese hombre fue por algo.
-Quizá lo hizo para sentirse aun más diosa, es tremendamente vanidosa
Una conversación muy parecida se repetía entre ambos como en un bucle sin fin. Tras cada consulta, Gerard se subía a su aeronave eléctrica y sobrevolaba los rascacielos y las torres de energía solar con los ojos llenos de un anhelo punzante. Conducir le relajaba, aunque nunca miraba hacia abajo. Le daba vértigo, tenía "complejo de las alturas". Su mirada desangelada se perdía, pues, en el horizonte, a la vez que se preparaba mentalmente para cambiar la expresión de su rostro, para que nadie pudiera leerle nada en el mismo- la relevancia y el prestigio social que tenían en la República los consejeros había dado lugar a que los ciudadanos siguieran fielmente en la práctica sus doctrinas, una de las más famosas se refería precisamente a la interacción humana: lo decisivo para comunicarse no eran las palabras, sino los gestos faciales. Esta corriente, llamada “tesis de la comunicación facial”, se extendió como la pólvora por todo el continente europeo en un tiempo récord-
-Sé algo sobre mi código genético que no quiero que esté en mi hija- le dijo Sophie aquel día de lluvia y viento que ya no podría olvidar...
-Sinceramente no imagino qué puede ser, eres un orgullo de creación.
-No seas presuntuoso, Gerard. Tengo un grave fallo… Es el instinto desaforado por ganar, a toda costa. Tiene un correlato negativo unido a que en la época en que me gestaron se llevaba de moda la disminución del potencial agresivo. Pues bien, la combinación de ambas cosas hacen de mí una personalidad excesivamente conservadora, no me arriesgo si simplemente intuyo que perderé... si toda la especie humana fuera como yo el hombre hubiera seguido siendo poco más que un mono pensante, al más puro estilo del trasnochado Darwin. No hubiéramos, desde luego, salido de las cavernas…
“No hubiéramos, desde luego, salido de las cavernas” - estas palabras se quedaron flotando en su conciencia, reiterándose como un eco en su mente, junto a la angelical expresión del rostro de Sofía… ¡qué bella era! Inspiraría a cualquier artista. Los franceses también habían puesto de moda la inteligencia emocional más que en ninguna otra época histórica, así que supo gestionar la intensa emoción que aquella dama despertaba en él, Gerard hombre, no Gerard científico, y poner así su energía creadora al servicio de la Humanidad.
viernes, 21 de septiembre de 2012
sábado, 15 de septiembre de 2012
¿Es la depresión un desequilibrio químico?
¿Es la depresión un desequilibrio químico? Del Prozac, el capital y
otras mentiras...


No, no se sabe a día de hoy cuál es la causa de la depresión, y no está demostrado empíricamente, o lo que es lo mismo, con arreglo al método científico, que la depresión o cualquier otro trastorno mental, sea un desequilibrio químico. Sin embargo, el lanzamiento de esta droga fue precedido de un enorme márketing estadounidense: editorial y pseudo-científico. El Prozac era el soma de "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, incluso nos "vendieron" que todos seríamos muy delgados y perderíamos por completo la timidez, porque la droga en cuestión también era adelgazante... El éxito en ventas fue apoteósico, la crematística industria farmacológica se enriqueció más aun de lo que estaba... A costa de una especulación gratuita, o a-científica.
De hecho, sí hay estudios científicos sobre placebos que funcionan igual de bien que el Prozac.
Nunca te has preguntado cómo los psiquiatras diagnostican enfermedades sin ...
Sin análisis de sangre
Sin escaneados cerebrales
Sin ni tan siquiera tests psicológicos
Sólo sobre la base de lo que el paciente le expresa verbalmente...
¿Te parece científico su proceder? No pierdas nunca el pensamiento crítico ni analítico, ni des nada por supuesto...
El mejor tratamiento para la depresión es el análisis psicológico, dicho por los propios científicos como se desprende de la cita textual que se acompaña.
Todo es sugestión...


No, no se sabe a día de hoy cuál es la causa de la depresión, y no está demostrado empíricamente, o lo que es lo mismo, con arreglo al método científico, que la depresión o cualquier otro trastorno mental, sea un desequilibrio químico. Sin embargo, el lanzamiento de esta droga fue precedido de un enorme márketing estadounidense: editorial y pseudo-científico. El Prozac era el soma de "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, incluso nos "vendieron" que todos seríamos muy delgados y perderíamos por completo la timidez, porque la droga en cuestión también era adelgazante... El éxito en ventas fue apoteósico, la crematística industria farmacológica se enriqueció más aun de lo que estaba... A costa de una especulación gratuita, o a-científica.
De hecho, sí hay estudios científicos sobre placebos que funcionan igual de bien que el Prozac.
Nunca te has preguntado cómo los psiquiatras diagnostican enfermedades sin ...
Sin análisis de sangre
Sin escaneados cerebrales
Sin ni tan siquiera tests psicológicos
Sólo sobre la base de lo que el paciente le expresa verbalmente...
¿Te parece científico su proceder? No pierdas nunca el pensamiento crítico ni analítico, ni des nada por supuesto...
El mejor tratamiento para la depresión es el análisis psicológico, dicho por los propios científicos como se desprende de la cita textual que se acompaña.
Todo es sugestión...
Cita:
La teoría inexistente
Por razones todavía desconocidas, esta estrategia de aumentar los niveles de serotonina en las sinapsis ayuda a mejorar los síntomas en la mayoría de las depresiones. Este hecho dio lugar hace años a la teoría de que la depresión es un desequilibrio químico en el cerebro consistente en una disminución en los niveles de algunos neurotransmisores.
En la actualidad, instituciones, médicos y el gran público tienen asimilado que esa relación (menos serotonina = depresión) es una teoría científicamete válida, pero no es así: no hay absolutamente ninguna evidencia científica seria que demuestre la existencia de una deficiencia de serotonina en la depresión, ni en ningún otro desorden psiquiátrico.
Esta es al menos la tajante conclusión de Jeffrey R. Lacasse y Jonathan Leo, los dos autores del artículo de PLoS Medicine (del Florida State University College of Social Work y el Lake Erie College of Osteopathic Medicine repectivamente). El hecho de que los fármacos ISRS funcionen relativamente bien –el Prozac es el antidepresivo más recetado de la historia– dio lugar a la citada teoría, pero esto de buscar la causa de una enfermedad sobre la base de la respuesta a un tratamiento es un mal argumento; es algo así como decir que, ya que el Frenadol o la Couldina alivian los síntomas del catarro, éste se debe a la existencia de niveles bajos de esos compuestos en el cuerpo.
La confusión está en todos los niveles: en el portal tecnociencia, gestionado por el Ministerio de Educación y Ciencia español, y con el apoyo técnico del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), puede leerse algo similar a lo que aparece en la publicidad de las campañas farmacéuticas se ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los trastornos depresivos. Se sabe que las personas con depresión grave tienen desequilibrios de ciertas sustancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores . Pues no, no hay nada demostrado en la literatura científica.
Hay instituciones –como la británica National Institute for Clinical Excellence– que, tomando los datos científicos con rigor, aconsejan tratar la depresión moderada con métodos no farmacológicos (por ejemplo la psicoterapia).
¿De dónde viene la confusión? Los autores del artículo comentado creen que de la publicidad de las empresas farmacéuticas, que no dudan en utilizar frases científicamente inexactas para distribuir sus productos por el mundo. Esto –aseguran Lacasse y Leo– lleva a una sociedad hiper-medicalizada, con pacientes que acuden a las consultas influídos por lo que escuchan en los medios de comunicación y que pueden ser escépticos con los médicos que les dicen que es mejor una terapia alternativa a la farmacológica.
Además de la intoxicación mediática, también entra en juego muchas veces el interés por la no-información, ya que estas compañías no sacan a la luz los datos de los estudios que no le son favorables –hay por ejemplo estudios que demuestran que sustancias placebo u otras como el extracto de hipérico (Hipericum perforatum) son tan eficaces en el tratamiento de la depresión como los ISRS–.
Si te interesa saber más, pincha aquí: http://www.tendencias21.net/Depresi[....]zac-y-publicidad-enganosa_a809.htmlPor razones todavía desconocidas, esta estrategia de aumentar los niveles de serotonina en las sinapsis ayuda a mejorar los síntomas en la mayoría de las depresiones. Este hecho dio lugar hace años a la teoría de que la depresión es un desequilibrio químico en el cerebro consistente en una disminución en los niveles de algunos neurotransmisores.
En la actualidad, instituciones, médicos y el gran público tienen asimilado que esa relación (menos serotonina = depresión) es una teoría científicamete válida, pero no es así: no hay absolutamente ninguna evidencia científica seria que demuestre la existencia de una deficiencia de serotonina en la depresión, ni en ningún otro desorden psiquiátrico.
Esta es al menos la tajante conclusión de Jeffrey R. Lacasse y Jonathan Leo, los dos autores del artículo de PLoS Medicine (del Florida State University College of Social Work y el Lake Erie College of Osteopathic Medicine repectivamente). El hecho de que los fármacos ISRS funcionen relativamente bien –el Prozac es el antidepresivo más recetado de la historia– dio lugar a la citada teoría, pero esto de buscar la causa de una enfermedad sobre la base de la respuesta a un tratamiento es un mal argumento; es algo así como decir que, ya que el Frenadol o la Couldina alivian los síntomas del catarro, éste se debe a la existencia de niveles bajos de esos compuestos en el cuerpo.
La confusión está en todos los niveles: en el portal tecnociencia, gestionado por el Ministerio de Educación y Ciencia español, y con el apoyo técnico del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), puede leerse algo similar a lo que aparece en la publicidad de las campañas farmacéuticas se ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los trastornos depresivos. Se sabe que las personas con depresión grave tienen desequilibrios de ciertas sustancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores . Pues no, no hay nada demostrado en la literatura científica.
Hay instituciones –como la británica National Institute for Clinical Excellence– que, tomando los datos científicos con rigor, aconsejan tratar la depresión moderada con métodos no farmacológicos (por ejemplo la psicoterapia).
¿De dónde viene la confusión? Los autores del artículo comentado creen que de la publicidad de las empresas farmacéuticas, que no dudan en utilizar frases científicamente inexactas para distribuir sus productos por el mundo. Esto –aseguran Lacasse y Leo– lleva a una sociedad hiper-medicalizada, con pacientes que acuden a las consultas influídos por lo que escuchan en los medios de comunicación y que pueden ser escépticos con los médicos que les dicen que es mejor una terapia alternativa a la farmacológica.
Además de la intoxicación mediática, también entra en juego muchas veces el interés por la no-información, ya que estas compañías no sacan a la luz los datos de los estudios que no le son favorables –hay por ejemplo estudios que demuestran que sustancias placebo u otras como el extracto de hipérico (Hipericum perforatum) son tan eficaces en el tratamiento de la depresión como los ISRS–.
lunes, 10 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
martes, 24 de julio de 2012
La conexión especial, Rosenthal, o cómo se forma una pareja

Rosenthal nos dice que para que se constituya una pareja debe haber una conexión especial, conexión que él funda en tres elementos o condiciones:
Mutua atención.
Hombre y mujer deben dedicarse uno a otro el mismo nivel de atención. No habrá pareja si uno atiende mucho más al otro que viceversa. La reciprocidad es un factor de atracción aún más relevante que la semejanza en actitudes frente al mundo. En "Mucho ruido y pocas nueces", de Shakespeare, se contribuye a formar una pareja entre dos personas que no paraban de discutir entre sí simplemente porque les dicen a cada uno de ellos por separado: "le gustas al otro". Y esa expectativa de interés del otro acaba deviniendo en auténtica mutua atención.

Sentimiento positivo de estar juntos.
Es preciso experimentar una emoción de alegría por estar acompañado de la otra persona. El que ella esté contigo te hace sentirte mejor. Se abre paso la impresión de que estás mejor con la otra persona que tú solo, luego compensa la unión con ella. Esto de quien bien te quiere te hará llorar, es rotundamente incierto. Hombre y mujer, dice Rosenthal, para formar una pareja, deben estar felices juntos.

Lenguaje no verbal coordinado (sexo)

Bueno, dicho lenguaje es el sexual. Efectivamente tampoco prosperará la pareja si este código de comunicación no está bien coordinado entre sus componentes. Si se producen dis-coordinaciones tenderá a naufragar el proyecto en común.
Estos tres requisitos consideraba Rosenthal que eran imprescindibles para que una pareja funcionara bien y tuviera probabilidades de prosperar. Los tres elementos serían para este psicólogo "la receta del amor"
domingo, 22 de julio de 2012
¿Es la ansiedad algo negativo en sí?

Todos los seres vivos, animales y humanos, tenemos ansiedad. No sólo no es negativa en sí misma, sino que antes al contrario, es positiva. La ansiedad es como una alerta del organismo, el miedo se dispara cuando el peligro es actual, pero la ansiedad te asalta antes de que se consume la amenaza, es casi como una intuición, es proactiva, te predispone para evitar algo que presumes que podrá dañarte.
El problema sobreviene cuando la ansiedad, por un estrés continuado, por ejemplo, alcanza cotas más altas de las normales. O cuando se desencadena el trastorno de ansiedad generalizado, y el estado ansioso se produce a-causalmente.
Pero tener cierta ansiedad no significa nada "malo", salvo que estás "vivo"

La ansiedad es evolutiva, preventiva, si careciéramos de ella andaríamos indefensos por el mundo.
martes, 17 de julio de 2012
El mito de Sémele
Sémele
Muéstrame tu majestad
¿Eres realmente un dios?
Dame una prueba de deidad
¡Báñame de rayos de sol!
Oh gran Zeus, padre de todos los dioses
Con quien comparto lecho cada noche
Sueño con ver todo tu poder
Esplendor dorado de alba perfecta
De tu luz sedienta habré de beber
Y cantarán los siglos venideros tu gesta
"Cuidado ,bella, con los sueños
Pueden hacerse realidad..."
Canta la fontana en secreto
Tanto, que es pura humildad
Nadie la oye ni siente
En medio del robledal
Todo está en silencio sepulcral
Bajo la impasible bóveda celeste
Baja de los cielos Zeus el regente
El Olimpo tiembla ante su furia celeste
Cae vertical sobre la tierra tibia, rampante
Envuelto en llamas rojas crepitantes
Semele expira abrasada al fuego de su dios ardiente
Muéstrame tu majestad
¿Eres realmente un dios?
Dame una prueba de deidad
¡Báñame de rayos de sol!
Oh gran Zeus, padre de todos los dioses
Con quien comparto lecho cada noche
Sueño con ver todo tu poder
Esplendor dorado de alba perfecta
De tu luz sedienta habré de beber
Y cantarán los siglos venideros tu gesta
"Cuidado ,bella, con los sueños
Pueden hacerse realidad..."
Canta la fontana en secreto
Tanto, que es pura humildad
Nadie la oye ni siente
En medio del robledal
Todo está en silencio sepulcral
Bajo la impasible bóveda celeste
Baja de los cielos Zeus el regente
El Olimpo tiembla ante su furia celeste
Cae vertical sobre la tierra tibia, rampante
Envuelto en llamas rojas crepitantes
Semele expira abrasada al fuego de su dios ardiente
Todas las cosas tienen dos lados, Jung

Jung decía que nos equivocábamos al no aceptar la bipolaridad de todo. Nos empeñamos, efectivamente, en asirnos con todas nuestras fuerzas a lo bueno, a lo positivo, y tratamos de ocultar, solapar lo negativo, incluso a nosotros mismos. Nos olvidamos con ello de la mancuerna que subyace en todo, de que en todas las cosas hay un + y un - :ya Eugene Pascal en su "Jung para la vida cotidiana" nos pone el acento en ello. Hay veces en que tampoco queremos hacernos conscientes de que ambos polos están presentes a la vez, simultáneamente. Queremos buscar una rosa ideal sin espinas, y ello no es posible.
Jung siempre hablaba del ying y del yang, nos dividió a todos dicotómicamente en introvertidos y extrovertidos. Era dado a las divisiones bimembres. Intuía la dualidad que subyace en todo. Y es más, nos legó que dichas oposiciones no eran lejanas entre sí.
Es el cuadro con claroscuros de la vida.
Nuestra psique es un conflicto dinámico inacabable, épico casi. Dentro de nuestra mente no hay unidad ni paz. La estructura psíquica es necesariamente dialéctica.
Cita:
“Todo lo humano es condición
de antítesis interna; en efecto, todo subsiste como fenómeno de la energía. La
energía depende necesariamente de una antítesis existente, sin la cual no podría
existir. Siempre debe haber altura y profundidad, calor y frío, etc., para que
pueda tener ese proceso de compensación que llamamos energía. Toda la vida es
energía, y depende, por consiguiente, de las fuerzas situadas en posición
antagónica” (Jung, 1918: 75).
Más: Aquí
Libro: "Física de lo imposible", Michio Kaku

Sinopsis
Desde el tele transporte hasta la telequinesia, Michio Kaku acude al mundo de la ciencia ficción para explorar las premisas y los límites de las leyes de la física que aceptamos hoy día. En una obra atractiva y provocadora, Kaku explica, por ejemplo, cómo la ciencia óptica y el electromagnetismo permitirán algún día que la luz rodee un objeto, haciéndolo invisible; cómo nuevos cohetes, velas de láser, motores de antimateria y nanocohetes pueden acercarnos a las estrellas más cercanas; cómo la telepatía y la telequinesia, antes despreciadas como pseudociencia, pueden lograrse gracias a resonancias magnéticas, ordenadores, superconductores y nanotecnología. El resultado es una extraordinaria aventura científica, que lleva a los lectores a un viaje inolvidable por los confines de la ciencia.
Documental en español sobre el libro:
jueves, 12 de julio de 2012
CÓMO AFRONTAR LAS CRÍTICAS

Hay quien ha llegado a decir: las críticas constructivas son las que yo me hago, las destructivas las que me hacen los demás.
Desde el punto de vista psicológico, vamos a tratar de examinar las críticas desde dos perspectivas:
Objetiva (el contenido y la frecuencia)
Subjetiva (el autor y el sujeto pasivo de las mismas)
Primero, en el plano objetivo, hemos de preguntarnos si la crítica es objetiva o no, y sobre todo, si es verdadera o no. Ya un sabio decía a su discípulo: "Si lo que dicen de mí no es verdadero, tampoco es beneficioso, ni mucho menos es útil, ¿por qué repetirlo?" Efectivamente, la crítica absurda no debe ser "radiada", es como ponerse al lado del crítico sin motivos, como secundarlo o ser su cómplice. Hay críticas, por otro lado, que son reales y objetivas, pero chocan con nuestro orgullo: es perfectamente normal que nos afecten e incluso en un primer momento "duelan", pero si esperamos lo suficiente, podemos encontrar un gran tesoro de aprendizaje en ellas. El crítico probablemente no pretendiera ayudarnos a mejorar, pero si era cierta su aseveración , nos ha hecho en realidad un "servicio"

¿Y la frecuencia? No es lo mismo una crítica puntual que una reiterada: la segunda puede dañar seriamente tu autoestima y te debe llevar a reaccionar enérgicamente en tu propia defensa.
Perspectiva subjetiva:
Autor: ¿Qué pretende el crítico? En "La joven del agua", film de Shyamalan, se nos presenta una visión negativa del crítico: Él no sabe urdir ninguna historia, y se dedica a desmontar sin compasión lo que no es capaz de construir. Normalmente la persona productiva es poco crítica, carece de tiempo además para serlo. Y a la inversa, es la persona poco productiva la que suele ser más crítica. El crítico puede pretender:
Ponerte nervioso y hacerte perder el control de tus actos.
Sentirse superior a ti.
O entablar algún tipo de conflicto contigo.
Pero no olvides algo muy importante: Está llamando la atención. Está, mejor dicho, gritándote que le "eches cuenta". A su modo está diciéndote: "Hey,estoy aquí, mírame, escúchame" Algo parecido a cuando uno de los cómplices mafiosos del Padrino es ignorado por éste, y le dice: "Llámame cabrón, insúltame, pero por favor no me ignores". En cualquier caso, inicialmente, no será bueno ponerse "a la defensiva". Es mejor ponerse de acuerdo con el crítico en lo posible, llevarle la contraria retroalimentará su afán contra tu persona. El crítico quiere a su modo sentirse importante, haz de tenerlo presente cada vez que aparezca en tu existencia.
Sujeto pasivo: El criticado siente inicialmente como si le estuvieran dirigiendo una flecha para asaetarlo. Es difícil ser fuerte cuando te sientes así. Pues bien, has de fingir fortaleza, no debes mostrarle labilidad al crítico. Tu primera reacción será llevarle la contraria, ten en cuenta que ello puede ser contraproducente. El crítico está acercándose a ti, aunque sea "de mala manera". Sólo si te ofende has de defenderte, si no, es mejor que rebajes su tono conviniendo con él en lo que te sea posible.
Como dice Vanessa Amorisi, "esto es lo que soy", y no dejes que nadie te haga bajar la cabeza por ser quien eres, defectos incluidos:
martes, 26 de junio de 2012
SOBRE EL PRIMADO DE LA RAZÓN

Platón nos dijo que el jinete (el cerebro) debería conducir a los dos caballos: el emotivo y el pasional. Pero una cosa es , como sabemos, el "lege ferenda" y otra el "de lege data".
Con el tiempo creo que no es difícil dar por buena la frase de Goya:
"El sueño de la razón engendra monstruos"
Y que hay mucha más irracionalidad en todos nosotros de lo que el propio siglo de la Ilustración jamás imaginó.
Decía Jung que la razón es una conquista reciente. Es como la punta del iceberg, todo es subconsciente. Nos equivocamos, pienso, esperando mucha racionalidad en los demás o en nosotros mismos. Esto es un craso error. No la hay. Nos gustaría que la hubiera, pero somos más memoria genética colectiva, que otra cosa. Muchas de nuestras actuaciones son automáticas, no siguen un procesamiento mental controlado.
Afirmaba Jung que la locura sobreviene cuando el subconsciente, casi todo nuestro iceberg, acaba engullendo a nuestra pequeña razón. Por eso no es bueno reprimir el lado instintivo.
EL GRUPO Y SU PERSONALIDAD

¿Tiene el grupo una personalidad propia, que puede incluso fagocitar a los individuos? Pues sí, la tiene. ¿Es más importante ser tú mismo o adaparte al grupo? Los psicólogos sociales, siguiendo a Darwin, dicen que lo más importante es esto último.
¿Necesitamos el grupo? Afirmativo. Sin él, no hubiéramos sobrevivido como especie.
¿Qué ocurre si el grupo es endogámico? Se debilita. No admite correcciones externas, y puede llegar a desintegrarse.
¿Exige el grupo sacrificios? Sí, y muy duros. Sólo suelen hacerse si el grupo compensa a su vez al individuo.
¿Es verdad que el grupo no tolera a los que destacan? Pues a simple vista, también, esto es asimismo afirmativo.
El que contradiga al líder moral del grupo, caerá en el ostracismo. Seguimos teniendo mucho de tribu.
LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA
Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una
Luciérnaga; ésta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, pero la
serpiente no pensaba desistir. Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada.
En el tercer día, ya sin fuerzas, la Luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
- Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro dar éste precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No.
- ¿Yo te hice algún mal?
- No.
- Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar.
Piensa en esto, selecciona las personas en quien confiar.
Muchas veces nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no hice nada malo? La respuesta es sencilla, porque no soportan verte brillar. La envidia, es el peor sentimiento que podemos tener. Envidiar a otras personas, sus logros, es en definitiva envidiar, ver a otros brillar.
Cuando esto nos pase, NO DEJEMOS DE BRILLAR, no dejemos de seguir siendo nosotros, de seguir haciendo lo mejor que sepamos hacer. De todas maneras, aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz seguirá intacta, nuestra esencia permanecerá, pase lo que pase!!

- Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro dar éste precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No.
- ¿Yo te hice algún mal?
- No.
- Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar.
Piensa en esto, selecciona las personas en quien confiar.
Muchas veces nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no hice nada malo? La respuesta es sencilla, porque no soportan verte brillar. La envidia, es el peor sentimiento que podemos tener. Envidiar a otras personas, sus logros, es en definitiva envidiar, ver a otros brillar.
Cuando esto nos pase, NO DEJEMOS DE BRILLAR, no dejemos de seguir siendo nosotros, de seguir haciendo lo mejor que sepamos hacer. De todas maneras, aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz seguirá intacta, nuestra esencia permanecerá, pase lo que pase!!

sábado, 9 de junio de 2012
¿Es el estrés una emoción? ¿Es tan malo el estrés?

Estrés. El mal de nuestros días: diagnóstico frecuente. Numerosos casos de excesiva actividad. Según la Ley de Yerkes-Dodson , contrariamente a lo que suele pensarse, no a mayor activación o despliegue energético más alto rendimiento. Al contrario, la curva del rendimiento es una U invertida, de tal modo que a alta hiperactividad corresponde simplemente mayor ansiedad y desorganización, sin embargo, cuando la activación es media, el rendimiento es el mejor posible, el óptimo: lo que produce un mejor resultado es un nivel de actividad equilibrado, no uno desaforado o muy elevado.
El estrés es adaptativo, y no, no es una emoción, aunque sí que es un proceso íntimamente relacionado con las emociones.
No, el estrés no es tan malo: en principio, permite movilizar la suficiente energía para adaptarse a situaciones difíciles. El problema del estrés es su persistencia... Hay que evitar su cronificación.
Seyle definió en este sentido el Síndrome General de Adaptación, compuesto de tres fases:
1) Alarma
2)Resistencia
3)Agotamiento. Si persiste el estrés o las condiciones estresoras, el organismo se agota, no tiene más fuerzas para mantener la altísima activación, pudiendo en último extremo llegar al estado de coma y a la muerte.
El estrés está íntimamente relacionado con la homeostasis: el estrés perturba la misma, desequilibra al organismo a la larga, y es entonces cuando se requiere un esfuerzo equilibrador.
Una relación del estrés con las emociones se refiere al recuerdo:
El estrés te hace perder memoria... ¿de cualquier tipo?, no. Te atenúa los recuerdos conscientes, pero al propio tiempo facilita la formación de los recuerdos emocionales no conscientes.

Cítese la fuente en caso de copia
lunes, 28 de mayo de 2012
¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?
¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?

Durante siglos defenestradas, por la influencia del gran Platón y del no menos grande Descartes: eran un estorbo, eran espúreas, había que sujetarlas, domeñarlas, sería conveniente suprimirlas, sólo había de primar la razón.
Sin embargo, los último estudios científicos nos dicen lo contrario. Las emociones son imprescindibles para sobrevivir. Algo tan necesario y a veces arduo como tomar decisiones sería imposible sin las emociones. El aluvión de información que nos asalta es imposible de procesar para nuestro cerebro,las emociones nos hacen de atajo rápido y actuamos.
No hay que dejarse controlar por ellas, pero...
Quien carece de ellas o es poco emotivo puede tener una personalidad psicopática. El psicópata carece de emociones, o su mundo emocional es muy precario: sabe que son imprescindibles para integrarse en la sociedad, y las imita torpemente, con una conducta claramente inconsistente.
Las emociones nos humanizan.
Son adaptativas, fue Darwin el primero que las sistematizó: tristeza, alegría, ira, asco, sorpresa, celos. Hay quien se niega a dar un listado y prefiere hablar de las emociones genéricamente. Hay psicólogos que consideran que el orgasmo es una emoción. Hay actitudes cognitivas, como es el caso de la hostilidad, que surgen de la mezcla de varias emociones. Los celos son una miscelánea de ira y de tristeza.
Eckman , gran psicólogo canadiense, ha estado más de 30 años estudiándolas concienzudamente. Partía de la base inicial de querer probar que eran un producto cultural, que no existían, pero... Acabó dándose de bruces con una realidad bien distinta:
La expresión de dolor en la cara de una madre por la muerte de un hijo es igual en todas las culturas del planeta: cejas anguladas, barbilla elevada, etc, etc, y ello le valió el ir codificando las expresiones faciales universales de las emociones primarias.
Las emociones no suelen mentir, a no ser que se sea un consumado actor. Se revelan en la cara, son la cara, y no las palabras. El lenguaje no verbal las canta. En definitiva, es cierto que una sola imagen vale más que mil palabras.
Un individuo como el Sr Spock, carente de emociones, sería imposible, a no ser que fuera un psicópata. La evolución lo hubiera eliminado hace siglos. Porque como decía Darwin sólo lo que es útil a la especie sobrevive, y aunque ya no lidiemos con bisontes, si tenemos que enfrentarnos a la selva de la gran ciudad y a todas sus complejidades:
El miedo nos dará la señal para huir, "si tienes miedo, si estás sufriendo, tienes que gritar salir, salir corriendo" (Amaral) El miedo tensa nuestros músculos, y los pone duros como si fuéramos atletas, y nos prepara para emprender una veloz y eficaz huida.

El asco potencia la limpieza, nos aleja de las enfermedades, nos avisa qué no debemos ingerir bajo ningún concepto. Sin asco pondríamos en peligro nuestra vida sin pretenderlo...

La alegría, que los psicólogos de la emoción hacen sinónima de la felicidad, nos hace prosociales y más eficientes, nos hace resolver problemas con más rapidez y mejora nuestro sistema inmunológico

La sorpresa es la más corta de todas las emociones, y nos pone en guardia con respecto a una situación inesperada, imprevista:

La ira hace que luchemos por una meta que nos es esquiva, que aspiremos a ganar y no nos demos por vencido ante el oprobio o la indignidad

La tristeza nos repliega sobre nosotros mismos, nos hace rendirnos ante la evidencia de lo imposible: efectivamente, cuando una meta difícil es posible nos entra ira, pero cuando la vemos inalcanzable somos presos de la tristeza. La tristeza es un proceso de introspección que nos mejora como personas, nos perfecciona:

No seas un muerto en vida. No te deshumanices. Vive las emociones. Siente. En el principio de la evolución sólo teníamos el mismo cerebro frío e instintivo de lso reptiles, de los que procedemos, pero llegó un momento en que surgió el segundo gran cerebro: el mamífero, el emotivo. Y el último es el neo-córtex o racional , que es el más pequeño y débil de los 3. El problema es que la naturaleza es tan fuerte que el tránsito entre la emoción y la actuación propia del impulso que aquélla elicita es rapidísimo. Nuestro cuerpo quiere actuar en coherencia con la emoción sentida, no quiere que la reprimamos ni tan siquiera que la procesemos. El reto es ampliar el tiempo de comunicación entre nuestro cerebro mamífero y nuestro neo-córtex, a fin de que las emociones no tomen el poder sobre nosotros por completo, como es su "deseo"

Cítese la fuente en caso de copia.

Durante siglos defenestradas, por la influencia del gran Platón y del no menos grande Descartes: eran un estorbo, eran espúreas, había que sujetarlas, domeñarlas, sería conveniente suprimirlas, sólo había de primar la razón.
Sin embargo, los último estudios científicos nos dicen lo contrario. Las emociones son imprescindibles para sobrevivir. Algo tan necesario y a veces arduo como tomar decisiones sería imposible sin las emociones. El aluvión de información que nos asalta es imposible de procesar para nuestro cerebro,las emociones nos hacen de atajo rápido y actuamos.
No hay que dejarse controlar por ellas, pero...
Quien carece de ellas o es poco emotivo puede tener una personalidad psicopática. El psicópata carece de emociones, o su mundo emocional es muy precario: sabe que son imprescindibles para integrarse en la sociedad, y las imita torpemente, con una conducta claramente inconsistente.
Las emociones nos humanizan.
Son adaptativas, fue Darwin el primero que las sistematizó: tristeza, alegría, ira, asco, sorpresa, celos. Hay quien se niega a dar un listado y prefiere hablar de las emociones genéricamente. Hay psicólogos que consideran que el orgasmo es una emoción. Hay actitudes cognitivas, como es el caso de la hostilidad, que surgen de la mezcla de varias emociones. Los celos son una miscelánea de ira y de tristeza.
Eckman , gran psicólogo canadiense, ha estado más de 30 años estudiándolas concienzudamente. Partía de la base inicial de querer probar que eran un producto cultural, que no existían, pero... Acabó dándose de bruces con una realidad bien distinta:
La expresión de dolor en la cara de una madre por la muerte de un hijo es igual en todas las culturas del planeta: cejas anguladas, barbilla elevada, etc, etc, y ello le valió el ir codificando las expresiones faciales universales de las emociones primarias.
Las emociones no suelen mentir, a no ser que se sea un consumado actor. Se revelan en la cara, son la cara, y no las palabras. El lenguaje no verbal las canta. En definitiva, es cierto que una sola imagen vale más que mil palabras.
Un individuo como el Sr Spock, carente de emociones, sería imposible, a no ser que fuera un psicópata. La evolución lo hubiera eliminado hace siglos. Porque como decía Darwin sólo lo que es útil a la especie sobrevive, y aunque ya no lidiemos con bisontes, si tenemos que enfrentarnos a la selva de la gran ciudad y a todas sus complejidades:
El miedo nos dará la señal para huir, "si tienes miedo, si estás sufriendo, tienes que gritar salir, salir corriendo" (Amaral) El miedo tensa nuestros músculos, y los pone duros como si fuéramos atletas, y nos prepara para emprender una veloz y eficaz huida.

El asco potencia la limpieza, nos aleja de las enfermedades, nos avisa qué no debemos ingerir bajo ningún concepto. Sin asco pondríamos en peligro nuestra vida sin pretenderlo...

La alegría, que los psicólogos de la emoción hacen sinónima de la felicidad, nos hace prosociales y más eficientes, nos hace resolver problemas con más rapidez y mejora nuestro sistema inmunológico

La sorpresa es la más corta de todas las emociones, y nos pone en guardia con respecto a una situación inesperada, imprevista:

La ira hace que luchemos por una meta que nos es esquiva, que aspiremos a ganar y no nos demos por vencido ante el oprobio o la indignidad

La tristeza nos repliega sobre nosotros mismos, nos hace rendirnos ante la evidencia de lo imposible: efectivamente, cuando una meta difícil es posible nos entra ira, pero cuando la vemos inalcanzable somos presos de la tristeza. La tristeza es un proceso de introspección que nos mejora como personas, nos perfecciona:

No seas un muerto en vida. No te deshumanices. Vive las emociones. Siente. En el principio de la evolución sólo teníamos el mismo cerebro frío e instintivo de lso reptiles, de los que procedemos, pero llegó un momento en que surgió el segundo gran cerebro: el mamífero, el emotivo. Y el último es el neo-córtex o racional , que es el más pequeño y débil de los 3. El problema es que la naturaleza es tan fuerte que el tránsito entre la emoción y la actuación propia del impulso que aquélla elicita es rapidísimo. Nuestro cuerpo quiere actuar en coherencia con la emoción sentida, no quiere que la reprimamos ni tan siquiera que la procesemos. El reto es ampliar el tiempo de comunicación entre nuestro cerebro mamífero y nuestro neo-córtex, a fin de que las emociones no tomen el poder sobre nosotros por completo, como es su "deseo"


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sábado, 19 de mayo de 2012
Nuestras decisiones son inconscientes
Durante mucho tiempo, la neurociencia y el psicoanálisis estuvieron enfrentadas. Sin embargo, los neurólogos, gracias a las modernas técnicas de escaneado cerebral y neuroimagen, pueden fotografiar al cerebro por dentro, y...
Sigmund Freud y Carl Gustav Jung tenían razón


¿Tenemos todos estereotipos?

Pues ... sí. Los psicólogos sociales nos dicen que son inevitables, por una razón muy sencilla: no podemos procesar toda la realidad circundante. El aluvión de información que hay a nuestro alrededor es abrumador para nuestro cerebro. Si no tuviéramos estereotipos apenas podríamos desenvolvernos en la sociedad. Son como unos "atajos cognitivos", unos "pasadizos" que nos permiten "etiquetar y clasificar la realidad rápida y cómodamente", a fin de no "perdernos" en el maremágnum de la misma.
Lippmann , -periodista y escritor pionero en el estudio social de los estereotipos, curiosamente carecía de estudios específicos en Psicología- nos decía algo muy interesante a este respecto:
"No vemos antes de definir
Definimos antes de ver"
Exacto, el estereotipo está antes que la percepción, modulando y llenando de contenido la misma, nos guste o no, no vemos exactamente la realidad tal como es.
Hay que matizar que los estereotipos se refieren a grupos ("los holandeses son fríos", "las mujeres son muy emotivas"), no a individuos aisladamente considerados, y por otro lado, los estereotipos son resistentes al cambio: o sea, se mantienen en toda su fuerza e integridad aunque la realidad los desconfirme. Sí, los estereotipos son increíblemente tozudos: a pesar de las conquistas femeninas en la sociedad, los estereotipos machistas o de género, ¡persisten! Es un claro ejemplo de su naturaleza.
Como afirma la psicóloga social Elena Gaviria, la realidad nos echa un fuerte pulso: tenemos que decidir constantemente si nos haremos amigos o no de otras personas, si entablaremos una relación sentimental o no con una persona que hayamos conocido, etc, etc, estamos obligados a categorizar todo el tiempo a las otras personas. Tan rígidos son los estereotipos, que cuando alguien no encaja en los mismos, en vez de abandonarlos (que sería lo lógico), inventamos una nueva categoría para incluir a la persona que no cuadra (o que pasemos automáticamente a considerarla un "caso no típico o atípico") Cuando la realidad es incongruente con nuestros estereotipos, tendemos a ignorarla, pero casi nunca modificamos el estereotipo.
Ejemplo: "los médicos son distantes" (estereotipo) Conocemos a uno cercano: "es que claro, está empezando", "es que es un caso atípico, pero la excepción confirma la regla". O sea, seguimos obstinadamente anclados en nuestro estereotipo al discurrir de este modo.
Los estereotipos están siempre "al acecho cognitivo" en nuestro procesamiento de la realidad. Nos guían en la percepción de la misma, pero como un "conductor ciego". Es bueno saber cómo funcionan, pues son automáticos, saltan solos, y no sólo hay estereotipos explícitos , sino que también se ha acreditado la existencia de estereotipos implícitos o inconscientes.
Este vídeo clip de Natasha Bedingfield, si os fijáis, está lleno de estereotipos sobre la conducta femenina


"I wanna have your babies", Natasha Bedingfield:

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¿DEPENDE LA AUTOESTIMA DE NOSOTROS MISMOS?

Exacto, el doctor Freud tenía mucha razón. En la cultura individualista del neocapitalismo nos han hecho creer que somos dueños de nuestro amor propio, pero no nos debemos autoengañar, las personas no somos islas, somos continentes.
Ésta y no otra es la llave a la alta autoestima:

Sí, el grupo social, el colectivo. Sentirse excluido del mismo baja más la autoestima de lo que la alza pertenecer de lleno al mismo. Los psicólogos evolucionistas nos advierten que sin grupo no hubiéramos sobrevivido como especie, el ansia de colectivo está impresa en nuestros genes desde el origen de la Humanidad. No debemos ser soberbios:
Sí que nos afecta lo que los demás piensen de nosotros. Y sobre todo, para querernos a nosotros mismos necesitamos saber que los demás nos valoran en positivo. Hasta tal punto es importante el sentido de identificación con el grupo, que tendrá una autoestima más alta quien se sienta muy dentro de un grupo discriminado que lo contrario. El grupo fortalece el YO. El solipsismo lo enerva.
Nos dice Elena Gaviria, psicóloga social, que la autoestima es un sociómetro, y que no sube o baja en función de si estamos o no contentos con nosotros mismos, sino dependiendo de si logramos manterner en el tiempo la pertenencia a grupos
No esperes tenerla alta si estás, como bien dice Sigmund Freud, "rodeado de imbéciles"


Efectivamente, seguimos siendo "tribu", así que ya que está cerca la Eurovisión, que cante la ganadora de Ucrania, Ruslana, su "Wild Dances"


Cítese la fuente en caso de copia.
¿QUÉ SUCEDE SI ERES VISTO POR TU PAREJA DE UN MODO IDEALIZADO?

En realidad lo que sucede se explica con este cuento tradicional:
Érase una vez un hombre guapo que tomó por esposa a una mujer fea, ante el asombro de todos los habitantes del pueblo. Pero lo más sorprendente era que cuando le preguntaban al novio:
-¿Por qué la has escogido a ella? Por su bondad, ¿verdad?
Él muy orgulloso contestaba:
-Porque es guapa.
Así que todos en el pueblo pensaron que era un loco, y dejaron de dar crédito a todas y cada una de sus palabras.
El amante y devoto esposo la llamaba guapa a diario, una vez casados, y ella le interpelaba con tristeza:
-¿Por qué me dices eso, si sabes que no es cierto?
A lo que él reponía:
-Es cierto para mí, luego es verdadero.
La esposa fea se miraba al espejo y no encontraba en él la imagen que su marido veía en ella, y un buen día reparó en soltarse el pelo, y tantos años siendo llamada fea en el pueblo la habían llevado a descuidarse notablemente, y el pelo estaba encrespado y reseco. Se acercó más al cristal y vio en él una luz de alegría en los ojos que antes no tenía, y descubrió que era auténtica y era hermosa dicha luz de su mirada. La esposa poco agraciada observó su cuerpo, y también concluyó que lo había descuidado, ni siquiera tenía ropa nueva desde hacía muchos años, así que mientras el esposo guapo dormía fue a comprar nuevos vestidos, y comprando descubrió que tenía sobrepeso, y decidió asimismo traerse fruta del mercado y dar largos paseos tras cada almuerzo.
Día a día la esposa fea fue cambiando. El marido, invariablemente, la llamaba guapa a diario, como el primer día. Y sin saberlo, fortalecía su autoestima.
Y llegó un día en que la esposa se volvió tan guapa como su marido:

Todos en el pueblo quedararon atónitos, apenas la reconocían, ¿qué había sucedido?
Esto, que parece ficción, es muy real, y la Psicología Social lo tiene acreditado. Es la teoría del "yo ideal". Cuando tu pareja tiene un concepto no real de ti, sino ideal o idealizado, y persiste en el mismo a través del tiempo, incluso inconscientemente, sin darte cuenta, vas dando pasos en la dirección del mismo, y acabas desarrollando una conducta consistente con la imagen perfeccionada que tu pareja tiene in mente de ti.

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LA TEORÍA DE LA SOBREJUSTIFICACIÓN: ¿Qué sucede si a la motivación interna se añade un refuerzo externo?

"Prima facie" podría pensarse que la motivación aumenta, y con ello el rendimiento, cuando lo que ocurre es...
Todo lo contrario. Si el sujeto hacía gimnasia habitualmente por puro disfrute (motivo interno) y de pronto añadimos una recompensa, por ejemplo económica, a su esfuerzo, el reatribuirá su motivación a causas exógenas o externas , y al no estar ya motivado internamente, su actividad se subordinará directamente a dicha retribución o premio y...
Acabará rindiendo menos.

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¿ES "MALO" AUTOENSALZARSE?

Tradicionalmente viene pensándose que sí que es "malo". Sin embargo los psicólogos sociales nos dicen lo contrario:
Cuando la imagen de una persona está empañada, puede y debe autoensalzarse.
La falta de autoensalzamiento es causa directa de depresión.
El autoensalzamiento es positivo, aunque conduzca a una imagen no realista de uno mismo.
Sin embargo, un autoensalzamiento excesivo puede ser narcisista, y dar lugar a conductas agresivas cuando el mismo sea cuestionado o puesto en discusión. Los impostores de personalidad, que se atribuyen a sí mismos rasgos de personalidad de que carecen, tienen tendencia acusada al autoensalzamiento frecuente e ilusorio.
Interesante artículo del III Congreso Virtual de Psiquiatría al respecto:
http://www.psiquiatria.com/bibliops[....]1/1975/1/interpsiquis_2002_5228.pdf

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sábado, 28 de abril de 2012
PASIÓN DEL MOVIMIENTO
Arterias y venas que emulan velocidades
De cuerpos estelares
Hormonas que despiertan tu cuerpo al alba
Para preparate a la batalla...
¡De la vida!
Piernas que te sostienen fuertes
Sobre la tierra andan
Son como columnas trajanas
Que te alzan firmemente
Átomos que están hechos
De invisible materia celeste
Que quiebran eones lentos
De clepsidras de noches breves
Rayo de luz es tu cuerpo
Que quiere galopar hacia el cielo
Encontrando la paz en el trueno
De la pasión del movimiento
¡Muévete!
domingo, 15 de abril de 2012
¿Qué es el error fundamental de atribución?

Es un sesgo cognitivo, algo que nos impide ver la realidad como es, o sea, un problema de percepción que nos ocurre a todos.
Necesitamos saber las causas de lo que pasa a nuestro alrededor. Un gran psicólogo, Weiner, teorizó sobre la búsqueda de causas. Weiner nos habló de los locus de control interno-externo. Atribuir la causa de un fracaso al exterior, a una causa ajena a nosotros mismos, protege nuestra autoestima y fomenta nuestro bienestar e incluso nuestra recuperación (es el llamado "locus de control externo")
Pero... ¿qué locus usamos cuando evaluamos los fracasos ajenos? El interno. Tendemos a considerar, incluso de un modo desorbitado, que lo que le pasa a otra persona es por su sola causa, sobreestimamos la personalidad ajena como factor causal de conductar, y olvidamos aquello de "yo soy yo y mi circunstancia". Cuando emitimos juicios de valor sobre las acciones de los demás, obviamos su contexto situacional. Podemos llegar a ser notablemente injustos, olvidando que la persona quizá se comporte de un modo determinado empujada por la situación en que se encuentra y no exclusivamente "porque es así esa persona y punto". Este error atributivo interfiere en nuestras relaciones con los demás, obstaculizando el consenso y, a contrario, fomentando el no entendimiento y propiciando el conflicto. Nos puede llevar a adelantar en nuestra mente conductas que tal vez por la situación el otro no desarrollará, y esto nos puede llevar a una desconfianza sistemática o falta de esperanza a la hora de negociar con otro cuando resulta necesario.
En fin, no prejuzguemos tanto, las personas también actúan en función de sus circunstancias, y también obligadas en muchas ocasiones por ellas. Nuestras vidas no están escritas ni inscritas en nuestros genes...

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