sábado, 19 de mayo de 2012

¿Tenemos todos estereotipos?







Pues ... sí. Los psicólogos sociales nos dicen que son inevitables, por una razón muy sencilla: no podemos procesar toda la realidad circundante. El aluvión de información que hay a nuestro alrededor es abrumador para nuestro cerebro. Si no tuviéramos estereotipos apenas podríamos desenvolvernos en la sociedad. Son como unos "atajos cognitivos", unos "pasadizos" que nos permiten "etiquetar y clasificar la realidad rápida y cómodamente", a fin de no "perdernos" en el maremágnum de la misma.

Lippmann , -periodista y escritor pionero en el estudio social de los estereotipos, curiosamente carecía de estudios específicos en Psicología- nos decía algo muy interesante a este respecto:

"No vemos antes de definir

Definimos antes de ver"

Exacto, el estereotipo está antes que la percepción, modulando y llenando de contenido la misma, nos guste o no, no vemos exactamente la realidad tal como es.

Hay que matizar que los estereotipos se refieren a grupos ("los holandeses son fríos", "las mujeres son muy emotivas"), no a individuos aisladamente considerados, y por otro lado, los estereotipos son resistentes al cambio: o sea, se mantienen en toda su fuerza e integridad aunque la realidad los desconfirme. Sí, los estereotipos son increíblemente tozudos: a pesar de las conquistas femeninas en la sociedad, los estereotipos machistas o de género, ¡persisten! Es un claro ejemplo de su naturaleza.

Como afirma la psicóloga social Elena Gaviria, la realidad nos echa un fuerte pulso: tenemos que decidir constantemente si nos haremos amigos o no de otras personas, si entablaremos una relación sentimental o no con una persona que hayamos conocido, etc, etc, estamos obligados a categorizar todo el tiempo a las otras personas. Tan rígidos son los estereotipos, que cuando alguien no encaja en los mismos, en vez de abandonarlos (que sería lo lógico), inventamos una nueva categoría para incluir a la persona que no cuadra (o que pasemos automáticamente a considerarla un "caso no típico o atípico") Cuando la realidad es incongruente con nuestros estereotipos, tendemos a ignorarla, pero casi nunca modificamos el estereotipo.

Ejemplo: "los médicos son distantes" (estereotipo) Conocemos a uno cercano: "es que claro, está empezando", "es que es un caso atípico, pero la excepción confirma la regla". O sea, seguimos obstinadamente anclados en nuestro estereotipo al discurrir de este modo.

Los estereotipos están siempre "al acecho cognitivo" en nuestro procesamiento de la realidad. Nos guían en la percepción de la misma, pero como un "conductor ciego". Es bueno saber cómo funcionan, pues son automáticos, saltan solos, y no sólo hay estereotipos explícitos , sino que también se ha acreditado la existencia de estereotipos implícitos o inconscientes.

Este vídeo clip de Natasha Bedingfield, si os fijáis, está lleno de estereotipos sobre la conducta femenina ;) Analicémoslo a la luz de la ciencia psicológica :)

"I wanna have your babies", Natasha Bedingfield:



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